Convertir una universidad de tradicional a moderna, requiere de estrategia y diversas acciones fundamentales, que pueden tener como ejemplo a las instituciones de educación superior (IES) de mayor prestigio en el mundo. Los atributos de esas instituciones se pueden identificar en los indicadores y parámetros de los “rankings” internacionales y nacionales más reconocidos, tal es el caso del QS World University Rankings, y el THE World University; para México, destaca el que realiza EL UNIVERSAL.
Sin embargo, pueden tenerse algunas diferencias en las posiciones que alcanzan algunas universidades en las evaluaciones, porque algunos parámetros o indicadores son distintos en los diversos rankings. Así, según el ranking considerado, las instituciones podrían tener mayor o menor calificación, pero sin mucha diferencia.
En mi opinión, para el caso de México, la UNAM es la mejor Universidad y varias universidades públicas y privadas estarían posicionadas entre las diez mejores, incluyendo a la UAQ y al ITESM.
Entre las diversas acciones que se han realizado en la UAQ para elevar la calidad de la educación que se imparte, tanto en licenciatura como en posgrado; en mi gestión, como rector de nuestra Alma Mater, se determinó que las nuevas contrataciones de profesores de tiempo completo requirieran a profesionistas que ya contaran con el grado de maestría y de preferencia doctorado.
Lo anterior, con base en el Reglamento de Ingreso y Promoción del Personal Académico (RIPPAUAQ), a través de convocatorias públicas para los concursos de oposición y mediante jurados evaluadores. De acuerdo al reglamento, en el proceso participan comisiones dictaminadoras formadas por académicos electos por convocatoria de la Comisión Mixta de Vigilancia del RIPPAUAQ. Es oportuno señalar, que el reglamento fue instituido previamente a mi gestión y forma parte de la legislación en la UAQ.
Al poco tiempo del inicio de mi gestión como rector de la UAQ (1994-2000), se creó el Programa de Estímulos a la Investigación (PEI), con el propósito principal de promover la generación de conocimiento en la labor de los profesores e integrar a los educandos en el proceso.
Se establecieron cuatro categorías relacionadas con la productividad de los académicos, y según el nivel alcanzado, los profesores recibían el apoyo económico que se sumaba a sus ingresos normales; además, se entregaba otro apoyo que beneficiaba económicamente a los educandos participantes. En la creación de Programa de Estímulos a la Investigación, los profesores presentaban su solicitud y los documentos probatorios correspondientes, para ser evaluados por las comisiones dictaminadoras, según el área de conocimiento.
El PEI resultaba en una especie de Sistema Universitario de Investigadores, parecido al SNI del CONACYT, pero en la UAQ, facilitando el ingreso al SNI a más profesores.
Al establecer el PEI, fue impresionante el buen resultado que se tuvo, se impulsó a que los profesores informaran de sus productos y aumentaran sus contribuciones. Asimismo, se logró conocer, evaluar y diagnosticar, de manera integral, el avance de la investigación. Todo ello fortaleció la docencia y la investigación en la UAQ. (Continuará)
Ex rector de la UAQ