José Alfredo Zepeda Garrido

Universidades (LI)

En las universidades mexicanas los procesos de evaluación han avanzado de manera notoria desde hace medio siglo, las referentes educandos, profesores y a las institucionales. Las evaluaciones relativas a la comunidad estudiantil ya se han tratado aquí en artículos precedentes, las realizadas por los maestros a sus estudiantes en las asignaturas que imparten, así como las que llevan a cabo organismos externos como la CENEVAL en México y la internacional PISA.

Las instituciones también deben ser evaluadas, tanto así mismas como por instancias externas nacionales e internacionales. En México, las universidades públicas son evaluadas de diversas formas por la Secretaría de Educación Pública (SEP) del Gobierno Federal, además de otros organismos reconocidos que incluyen a universidades públicas y privadas (instituciones de educación superior, IES); también existen diversas evaluaciones como las que lleva a cabo el periódico El Universal. En el contexto global, destaca el QS World University Rankings de la OCDE, del cual ya se ha tratado en esta sección de opinión.

También el personal académico de las universidades debe ser evaluado; la UAQ, desde hace varias décadas, lleva a cabo este proceso anualmente y de forma cuidadosa para sus profesores, considerando diversos indicadores que incluyen encuestas a los educandos, quienes califican de forma anónima un cuestionario relativo al desempeño de sus maestros.

Por su parte, los profesores deben reportar los resultados de su labor integral cada año, lo que incluye las labores académicas realizadas, como las cátedras impartidas, publicaciones en revistas de investigación reconocidas, libros, patentes, certificados de invención y distinciones académicas logradas, entre otros productos. La UAQ ofrece diversos apoyos a sus profesores, por sus avances académicos.

La SEP ha tenido varios programas que buscan incentivar el buen desempeño de los profesores, con apoyo a infraestructura, de manera económica y con becas para avanzar en la obtención de mayores grados académicos, reincorporación de exbecarios, apoyos para la incorporación de nuevos profesores de tiempo completo, tal ha sido el Programa de Mejoramiento del Profesorado (PROMEP).

El PROMEP surgió a finales 1996 para contribuir a que los Profesores de Tiempo Completo (PTC) de las IES públicas alcancen las capacidades para realizar investigación y docencia, se profesionalicen, se articulen y se consoliden en Cuerpos Académicos.

Hoy en día se tiene el PRODEP (Programa para el Desarrollo Profesional Docente) en lugar del PROMEP, pero mantiene la misma esencia, ofrecer reconocimiento y apoyo a profesores de tiempo completo que logran el perfil deseable y la consolidación de los Cuerpos Académicos, para que alcancen las capacidades de investigación-docencia, desarrollo tecnológico e innovación con responsabilidad social.

Considero que el término docente no es adecuado en las universidades modernas, porque el docente es el maestro que se dedica básicamente a la enseñanza, puede ser aplicado a cualquier nivel educativo. En una universidad moderna necesariamente se realiza investigación y el profesor es docente, pero también debe ser investigador.

Continuará.

Exrector de la UAQ

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