Haber obtenido el título de ingeniero civil en la UAQ y el grado maestría en ingeniería (mecánica de suelos) en la UNAM, así como mi ejercicio profesional, en la práctica, docencia e investigación, me permitió una visión fundamental del posicionamiento académico de ambas universidades y también de la formación de mis condiscípulos de otras instituciones mexicanas y extranjeras. Mis maestros en la UAQ y en la UNAM, en la mayoría de los casos, excelentes.
En mi formación como ingeniero civil en la UAQ (1973-1977), la mayoría de mis maestros no desarrollaban investigación, pero sí eran excelentes docentes, con experiencia práctica muchos de ellos la cual compartían con los estudiantes.
Algunos docentes tenían el grado de maestría obtenido en universidades como la UNAM y otros de universidades de Estados Unidos, todavía ninguno era doctor.
El perfil académico de los profesores en la UAQ ha evolucionado de forma impresionante, ahora los profesores tienen al menos el grado de maestría y los demás el grado de doctor, realizan investigación en ciencia y tecnología e innovación.
Ha existido enorme progreso académico, en beneficio de la formación de capital humano.
Las responsabilidades ejercidas como profesor y funcionario de la UAQ desde 1982, me facilitaron establecer vínculos académicos e institucionales con colegas y funcionarios de universidades queretanas, de nuestro país y del extranjero, así como con autoridades de diversos países en el ámbito educativo. La colaboración con los diversos sectores sociales, así como la relación con los tres órdenes de gobierno, siempre han sido fundamentales.
En la mayoría de las universidades públicas de nuestro país y en algunas de tipo privado, se ha tenido desarrollo sostenido, auspiciado por las propias instituciones así como en concordancia con los planes de desarrollo nacionales; sin embargo, han existido altibajos. No se ha logrado que las metas presupuestales se cumplan y que la inversión en investigación, ciencia, tecnología e innovación tenga el porcentaje del PIB indicado.
Evidentemente, las universidades mexicanas han mejorado sustancialmente, la mayoría de las universidades públicas autónomas, como la UNAM y la UAQ; asimismo varias instituciones privadas han venido destacando, es el caso del ITESM, entre otras.
El costo que tiene en México formar a un profesionista es muy inferior al que se tiene en las universidades de los Estados Unidos; asimismo, el presupuesto per cápita que tienen las instituciones de educación superior mexicanas es menor al de sus pares en ese país, entendiendo las proporciones. Otra componente a considerar, es que por cada peso que México invierte en investigación, Estados Unidos dedica cien.
A pesar de lo que se ha expuesto, una universidad mexicana (la mayoría de las universidades públicas autónomas y varias privadas) sí logra preparar profesionistas y posgraduados de calidad internacional. Imaginemos lo que podríamos alcanzar si realizáramos mayor inversión en nuestra educación e investigación, con sentido responsable y con visión de futuro, para que más instituciones de nuestro país se ubiquen en las mejores posiciones en el contexto mundial.
(Continuará)
Ex rector de la UAQ