En 1861 el gobierno del presidente Juárez, rompió relaciones diplomáticas con el Estado Vaticano, por considerar que la iglesia católica apoyaba a los conservadores que eran contrarios al régimen juarista y además porque así ratificaba que era un estado laico. Máxima que en el periodo de 1855 a 1860 había promulgado diversas leyes que se le conocen con el nombre de leyes de Reforma y mediante las cuales se nacionalizaba los bienes eclesiásticos, se eliminaba el fuero eclesiástico, el matrimonio y el registro civil pasaron a ser funciones del Estado y se establecía la libertad de cultos.
No obstante, lo anterior, la Iglesia Católica durante 131 años que duró esa separación y no reconocimiento de las relaciones diplomáticas, mantuvo en nuestra patria, una representación eclesiástica a la cual se le denominaba Delegado apostólico y que durante varios gobiernos a la vez de una manera “económica”estableció la relación con los gobiernos en turno..Tuve la fortuna, gracias a la anfitrionía que de manera semestral realizaba la licenciada Ana Cristina Diaz en esta ciudad de Monseñor Girolamo Prigione, de conocerle personalmente y compartir el pan y la sal con este personaje que fue fundamental en la construcción del restablecimiento de las relaciones entre el Estado Vaticano y el Estado mexicano.Monseñor Girolamo Prigione llegó a México como Delegado apostólico el 7 de febrero de 1978, nombrado por San Pablo VI y fue el primero en ser nombrado Nuncio Apostólico en México el 2 de Octubre de 1992 nombrado por el Papa San Juan Pablo II, una vez que en enero de 1992 fuera publicada las reformas constitucionales que permitían el restablecimiento de dichas relaciones.
En varias de las conversaciones, que de manera amena tuvimos en la casa de Ana Cristina, nos compartió las actividades que, como Delegado apostólico, le correspondió a ser y poder concretar la reformas constitucionales correspondientes, tomando en cuenta lo difícil que yo representaba, ya que el congreso se encontraba mayoritariamente conformado por legisladores de cepa liberal, pertenecientes al partido revolución institucional, y que incluso debería de entablar conversaciones de acuerdos con quien en esos momentos eran los dirigentes liberales.Lo mismo se reunió con el presidente del partido revolución institucional, con los líderes de los tres sectores que entonces lo conformarían, con los dirigentes de los otros partidos, que integraban el poder legislativo e incluso con los dirigentes de las principales logias masónicas instaladas en México. Y desde luego, con la estrecha relación que mantuvo con quien ocupaba la Secretaría de Gobernación en el régimen encabezado por Carlos Salinas de Gortari, y cuyo nombre es Manuel Barlet Diaz.
Incluso nos participó que entre otras acciones que realizó y poder llevar de cerca, las relaciones personales y diplomáticas, llegó a transformar lo que era una alberca en la casa que ocupaba la delegación apostólica en una cancha de tenis, sabedor que varios de los personajes del gobierno eran aficionados a este deporte y aprovechaban su práctica para poder dialogar en confianza.
Los acuerdos se fueron tejiendo día con día durante poco más de dos años, hasta que en el mes de enero de 1992, tanto la Cámara de Diputados y la cámara de senadores, aprobaron la reforma del artículo 130 constitucional y que fuera publicada en el diario oficial de la Federación, el 28 de enero de 1992, Iniciativa que fuera presentada en el mes de diciembre de 1991.Durante la discusión de la reforma constitucional se esgrimieron razones por las cuales e refirmaba la constitución, como el reconocimiento de una realidad social existente, fortalecer la libertad religiosa ya que la reforma no únicamente era para la Iglesia Católica sino para todas las que estuvieran en la República Mexica y que eso no implicaba el mantener la separación Iglesia -Estado, esto permitía actualizar una legislación superada y para dar una certeza jurídica de lo que se tenía que era una relación de hecho entre las Iglesias y el Estado.
Los detractores manifestaron, perteneciente al Partido de la Revolución Democrática PRD, Partido Auténtico de la Revolución Mexicana PARM y alguno que otro del Partido Revolucionario Institucional, expresaron pudiera significar un retroceso del Estado Laico, que las iglesias podrían recuperar su influencia política ó que la Iglesia Católica podría tener una posición privilegiada en relaciones a otras confesiones.
Enviada la reforma a la aprobación de las legislaturas estatales, fue publicada el 28 de enero de 1992.En estos días al conmemorarse el aniversario del restablecimiento de las relaciones formales entre Iglesia y Estado, nos visita el Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Pietto Parolin y entre otras actividades fue recibido en Palacio National por la presidenta Claudia Sheinbaun, quien le reiteró la invitación.,formulada al Papa León XIV para visitar el país..
No perdió la oportunidad la presidenta para reiterar que en Mexico hay separación de la iglesia y el estado, “…y así va a seguir siempre”., reconociendo al Papa como “un referente internacional sobre …muchos temas humanitarios”.
Las relaciones diplomáticas entre dos estados, de ninguna manera significa la sumisión de un estado para otro, pero lo que sí es claro que el pueblo Mexicano quiere y ratifica la libertad religiosa, que fuese suspendida por 131 años y que en 1992se crearon las bases para que así sea con la reforma constitucional.
Por cierto vale la pena tener presente la Carta de los señores Obospos de México que acaban de publicar con motivo de la Guerra Cristera y en donde expresan que debe haber memoria sin violencia: La Iglesia aclara que no celebra una victoria armada ni busca venganza, sino conmemorar a los mártires de la fe.Autocrítica: Reconocen errores del pasado, incluyendo actitudes de intolerancia y cálculos políticos en sectores católicos.Libertad religiosa incompleta: Aunque valoran los avances legales, advierten que la libertad religiosa en México no es plena debido a restricciones actuales y desconfianza política.Llamado a la paz: Ante la violencia y polarización actual, invitan a la unidad nacional.
Son aspiraciones del México actual