A principios de los 70s que iniciaba mis estudios en la Escuela Preparatoria de la Universidad Autónoma de Querétaro en sus instalaciones ubicadas en la calle de 16 de septiembre en lo que fue el Colegio jesuita de San Francisco Javier, al quedar cerca del lugar el Templo de la Congregación donde se Venera la Santísima Virgen de Guadalupe “La Morenita del Tepeyac” me daba un pequeño tiempo para pasar y saludarla, encontrándome de manera frecuente una mujer mayor de edad sumida en sus rezos o simplemente mirando en su rededor.
Ante la frecuencia de esos encuentros, tuvimos junto con otros compañeros la oportunidad de entablar conversación y entre esta nos compartiera la manera como había vivido intensamente esa época de la Defensa de la Fe y Libertad de Cultos en su natal municipio de Colón, ya hace un centenar de años.
Desconocía que esa persona mayor había sido una de las mujeres destacadas de la llamada Guerra Cristiada, cuyo nombre era Agripina Montes que se le conoció como “La Coronela” por su aportación que tuvo en ese movimiento en defensa de la Libertad Religiosa y de la Fe, financiando y participando de manera directa para llevar pertrechos a quienes encontraban levantados en armas y que a su decir lo hacían escondiéndoles debajo de sus amplios vestidos.
No únicamente participó en el movimiento cristero en su natal Colón sino su acción se amplió hasta varios lugares del Bajo y Occidente, formada en un principio como maestra normalista y para aquellas fechas fue de las primeras mujeres en aprender a manejar un automóvil motorizado,
Como sucede con los personajes de carne y hueso, algunos de sus correligionarios manifestaron que jamás tuvo rango alguno o también que por ella les lanzaban muchos epítetos y cuando ella se separaba eso cejaba, pero también otros como lo refiere Cristobal Vega Prado quien es Cronista del municipio de Colón manifestaban que Agripina “es una Gloria de Querétaro y de Colón, fue una gran Jefa Cristera” y que así lo dijo el Jefe Nacional de la Guardia Cristera Don Alfredo Hernández Quezada el 11 de marzo de 1993.
El mismo cronista refiere en uno de sus escritos de “Personajes y Memorias del Movimiento Cristero en Colón” que una religiosa francesa le había nombrado como “La Juana de Arco Mexicana”, llamándola gran liguera y defensora de la libertad religiosa, dicho que según el cronista se encuentra publica en la Revista “David”, órgano oficial de la Guardia Cristera.
Según refiere el Cronista de Colón Doña Agripina al final de su vida muere el 8 de mayo de 1985 en el convento Atzcapotzalco de las Madres de la Inmaculada Concepción de María ysus cenizas depositadas en el panteón Jardín en México, D.F en una cripta de las madres cerca de los artistas.Esto viene a colación en virtud que hace unos cuantos días se cumplieron 100 años de la publicación de la llamada “Ley Calles” y que se comenzaría a aplicar el 31 de ese mes. En ella el presidente Plutarco Elías Calles decretó la obligatoriedad de los sacerdotes para registrarse ante las autoridades civiles, imitaba el número de ministros religiosos para algunos estados, prohibía a los sacerdotes participar en actividades políticas, como también establece multas y prisión, para quienes incumplieran con sus disposiciones.
La reacción no se hizo esperar por un lado el Episcopado Mexicano decidió suspender los cultos en las iglesias y Capillas a partir de 31 de Julio de 1926 y los ciudadanos por su parte por medio de la Liga Defensora de la Libertad Religiosa encabezada por Anacleto González Flores, M igual Palomar y Vizcarra, Luis G. Bustos y René Capistran Garza entre otros , realizaron acciones de resistencia protesta pacífica, de manera un boicot de carácter económico que puso en jaque al gobierno callista pero que no le hizo dar marcha atrás.
Al entrar la “Ley Calles” se comenzó aplicar pero con lujo de fuerza, de tal manera que para aquellos que se oponían o eran encarcelados o incluso asesinados por supuestos agentes del orden enviados por el gobierno callista, lo que obligó a varios hombres y ayudados por mujeres como Agripina Montes emprendieron una lucha por la Defensa de la Fe y de la Libertad que duraría tres años y que concluiría formalmente con la firma de los denominados “acuerdos” del gobierno y los hermano Obispos entre los que se encontraba el Arzobispo de Morelia y Nuncio Apostólico en funciones, el queretano Leopoldo Ruiz Flores.
La “Cristera” y “Coronela”a Agripina Montes, es una clara muestra de la gran labor que la mujeres hacen para defender Querétaro y México, por lo que el próximo 2027 estoy seguro seguirá defendiendo a México y cuidando a Querétaro.
Mujeres y hombres juntos seguiremos defendiendo la Familia, la Patria y la Libertad.