Apenas hace un par de días el presidente de los EU cumplía un año en su segundo mandato y que ha estado basado en una forma de gobernar que pretende, en la cortedad de su mandato, regresar a la hegemonía que se tenía en el mundo por parte del país que dirige, en el que ahora en lugar de ser la guerra fría entre dos potencias, se ha agregado un tercer jugador, que es China, por lo que las condiciones geopolíticas se presentan mucho muy distintas a lo acontecido durante el siglo pasado.

El mundo vive una crisis profunda, agravada por lo que se le ha dado en llamar por el Papa Francisco como “la Tercera Guerra Mundial a pedazos” y que nos encontramos el hoy como el ayer, en cuanto que su origen real es el abandono de la verdad, del bien, de las normas morales y desde luego jurídicas. Y desgraciadamente nos encontramos con que la inteligencia humana, separada de la verdad y del espíritu, ha dejado de iluminar la vida social y se ha convertido en instrumento de mentira, poder y manipulación.

En el plano internacional, se acusa al gobierno mexicano de haber sacrificado la dignidad y la autonomía nacional mediante una política exterior demagógica, subordinada a intereses ideológicos y extranjeros, traicionando su vocación histórica y cultural hispanoamericana. Esta desviación ha debilitado la posición de México en el mundo y ha comprometido su soberanía económica, política y monetaria.

Todo parece indicar que se pretende gobernar mediante la simulación, la propaganda y la mentira sistemática. Se cuestiona la forma de gobernar en otros países, pero también se ambiciona el apoderamiento de territorios que se dice son propios de otras naciones a las que hoy la detentan, por ello se justifica las pretendidas invasiones un país sobre otro, incluso mediante uso de la fuerza bélica, en tanto las instancias internacionales prácticamente están atadas de brazos, cuando la expresión de quienes hacen este tipo de acciones, dicen que su límite son su propia moral.

Y en este entorno México no es la excepción ante este mundo convulsionado y menos por la vecindad necesaria que tenemos con las naciones del norte del continente americano, con quienes comerciamos de manera mayoritaria y eso nos está obligando a entrar en tareas de negociación y entendimiento difícil de comprender para la mayoría de los mexicanos.

Pero desgraciadamente estas posiciones no son únicamente en el exterior, sino similar nos encontramos al interior de nuestro país, donde quien pretende la hegemonía total es quien es titular de uno de los tres líderes, quien pretende hacer del poder único, pretendiendo hacerse del mismo por la anunciada Reforma Electoral que se pretende desahogar en el periodo legislativo que inicia el próximo primero de febrero y que concluye el último del mes de abril.

Algunos de los riesgos de dicha Reforma Electoral son la concentración del poder político, debilitamiento de la autonomía electoral. Pérdida de la confianza ciudadana, manipulación de las reglas electorales, menor representación proporcional de las fuerzas políticas en contienda y de la propia sociedad debilidad en la judicialización de las elecciones y por ende posible conflicto político electorales sin control, retroceso de derechos políticos y lo que es aún más grave inestabilidad institucional.

Sin embargo aún y todo ello tengo confianza que México saldrá avante, pero desde luego con la participación social, que debemos expresar nuestro sentir y actuar en defensa de nuestras libertades e instituciones. México adelante, como siempre.

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