Como no queriendo ya nos hemos agotado el primer mes de 2026 y faltan 493 días para que los ciudadanos de manera responsable vayamos a ejercer nuestro derecho libre y secreto de emitir nuestro voto en favor de los candidatos y partidos políticos que así consideremos, tarea difícil pero prioritaria para el presente y futuro de nuestra patria.
México pasa por una época de especial confusión. Además que pareciere que lo anormal se parece normalizar, como es el señorío del crimen organizado en distintos territorios de nuestros país, con acciones impactantes como la masacre que apenas hace unos días sucedía en Salamanca, o también el apoderamiento de las instituciones que ahora con sus determinaciones y tropiezos, pareciera que dan la razón a quienes advertimos lo dañino de la reconformación del Poder Judicial de la Federación y que desgraciadamente sus primeros pasos han sido de traspiés.
Esto aunado a la pretendida Reforma Electoral que acrecentaría nuestros problemas de extrema gravedad, ante una pasada tolvanera de apetitos desencadenados, de propaganda siniestra de ideologías contradictorias, de mentiras sistemáticas, que impide la visión limpia de la vida nacional, como en 1939 lo haría Don Manuel Gomez Morín, en la asamblea fundacional del Partido Acción Nacional.
Para ello estoy seguro que los ciudadanos, y en especial los jóvenes, consideran de imperiosa necesidad una acción conjunta para encontrar de nueva cuenta el hilo conductor de la verdad y para dar a valor a la acción, pero sólo se logrará con una gran alianza entre quienes integran la sociedad y quienes integran los verdaderos grupos políticos de ciudadanos como es el Partido Acción Nacional, que nació desde los ciudadanos y no desde el poder o la acción de un caudillo, líder o “mesías”.
Ahora bien mucho se habla sobre las alianzas o no con otros partidos políticos, e incluso acaba de publicarse un llamado de la sociedad organizada dirigida al presidente del Partido Acción Nacional para que reconsidere ir en alianza en Coahuila, donde habrá elecciones intermedias, pero así alianzas vengan y alianzas vayan, sin una alianza con la sociedad, nulos serán los esfuerzos.
Y para ir en alianza con la sociedad, principalmente en lo que se avecina para el próximo 2027 los partidos políticos deberían de pensar muy bien quiénes sean sus candidatos que realmente conecten con los ciudadanos y que sean confiables.
Una primera característica sería tener elevado conocimiento y una profunda conciencia del papel para el que se postulan, ya que no se puede llegar para ver qué sucede, se tiene que llegar con un mínimo de conocimiento del cargo al que se aspira; además tiene que generar credibilidad y eso logra cuando hay perfecta unidad de vida, tanto en pensamiento, palabra y acción, así como comprometerse a trabajar por el bien común y no por el bien propio.
También ese candidato o candidata debe ser coherente con los principios del propio partido que lo postula, porque la sociedad rechaza a los políticos incoherentes.
Otra característica es sin lugar a dudas saber dialogar y acordar, sin ceder en lo esencial, buscando siempre el bien superior; fundamental también es ser humilde sabedor que la posición a la que aspira es para dar el servicio y servirse de ella, así como finalmente estar dispuestos al escrutinio público que no siempre es bien intencionado, pero sabedores que al final de cuentas la verdad triunfa sobre la mentira.
Sociedad y partidos, partidos y sociedad, nos debemos preparar para una gran alianza al 2027 y presentar un frente común de defensa de nuestro México y nuestro Querétaro, que debemos cuidar.

