Corría el año de 1976, cuando cursando el primer año a la carrera de Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Querétaro, tenía un compañero que estaba realizando su segunda carrera, ya que primero había estudiado Contaduría en la propia Alma Meter, aun cuando profesionalmente se desempeñaba como maestro en diversas instituciones educativas privadas impartiendo clases como Historia, Civismo o Literatura.
A principios de ese año, en un lunes de ese mes de enero me dijo que en la Asamblea del Partido Acción Nacional PAN, celebrada en el entonces Cine Hércules, ahora en remodelación por la administración panista que encabeza Felifer Macías, había sido electo como candidato a Diputado Federal para el Primer Distrito cuya cabecera era la ciudad capital, y que su compañero de fórmula era Lazaro Barrón Frías, vecino de él en la Colonia Lomas de Casa Blanca y me pedía si era posible le pudiera ayudar en su campaña.
Su nombre era José Moreno Escobedo y su contrincante era el priista Eduardo Donaciano Ugalde Vargas, que era ni más ni menos el Secretario de la Confederación de Organizaciones Populares del entonces hegemónico Partido Revolucionario Institucional PRI. La campaña se desarrolló como varias anteriores con la aplanadora del partido de estado y no exenta de amedrentamiento o violencia como la detonación de armas de fuego, que lo que hicieron fue perforar una de las corbetas que contenían el pegamento denominado engrudo con los que pegábamos la propaganda o a los cuantos días llegando a la casa del candidato, unas detonaciones al aire y alguno que otro joven remitido a los separos por algunas horas al andar pegando propaganda supuestamente en lugares no permitidos.
Ante la invitación de mi amigo -en paz descanse- José Moreno Escobedo para apoyarle en su compaña, es que decidí formalizar mi afiliación al Partido Acción Nacional, tomando también en cuenta que mi padre en anteriores ocasiones había apoyado en campaña y como representante de casilla a su compadre Atanasio Corona Arvizu, precisamente como candidato a la diputación federal y que mi tío Aurelio también ya militaba en dicho partido.
Ni más ni menos hace cincuenta años es que decidí militar en el PAN, como pueden imaginar sin el deseo de obtener sino de dar. Esa decisión que asumí cuando joven me dio oportunidad que en 1991 pudiera apoyar en el primer gobierno municipal panista de Querétaro, tarea que repetí en 1994, para posteriormente en 1997 ser diputado local y acompañar desde esa administración al primer gobernador panista Ignacio Loyola y repetir la dosis cuando en el año 2000 desde la Cámara de Diputados acompañar la administración del panista Vicente Fox, en 2003 ser Secretario de Gobierno de la administración panista de Paco Garrido, Secretario de Acción de Gobierno del CEN del PAN, Coordinación de Oficina del presidente Municipal, nuevamente Diputado Federal, Secretario de Educación con Pancho Domínguez, Senador suplente de nuestro actual gobernador Mauricio Kuri y ahora ser coordinador de Asesores de esta administración.
Por ello me congratula que este fin de semana la Juventud Presente del PAN y quienes quieren tomar su decisión para militar en este partido, celebren su encuentro estatal donde tendrá lugar. La oportunidad de convivir y encontrarse, rumbo a la tarea que ya están asumiendo o les corresponde asumir, que cada más jóvenes se sumen a la tarea partidista sabedores que no se viene a obtener sino a dar y a servir.