En 1976 hubo el interés del gobierno en turno encabezado por Luis Echeverría Álvarez, de impulsar un candidato y seguramente próximo presidente que encabezará una toma de poder por parte del grupo que dirigía el Partido Revolucionario Institucional, para tomar la ruta del socialismo hasta llegar a imponer lo que se conoce como comunismo, sin embargo gracias a la expresión ciudadana fue posible contener esa intentona tendiente a socavar nuestras libertades y por el contrario comenzaron a realizarse acciones que fueron transformando lo que hasta ese momento era el Sistema Político Mexicano, que el gran literato Mario Vargas Llosa llegó a bautizar como “La Dictadura Perfecta”.
Así fue cómo con reformas político-electorales que fueron ciudadanizando los órganos electorales, también se instituyeron órganos jurisdiccionales que califican la elecciones federales, estatales y federales, además con la pérdida de la mayoría plena en el Congreso de la Unión en 1997, para finalmente se diera la primera transición en la Presidencia de la República con el panista Vicente Fox Quezada.
Como era costumbre y un diálogo de sordos, el líder de Cuba, entonces Fidel Castro Ruz, criticó el peso de la deuda externa sobre los países en desarrollo, considerándola injusta y un obstáculo para los países en desarrollo; cuestionó la influencia de las grandes potencias y en instituciones financieras internacionales en las decisiones económicas globales.
Asimismo el llamado “Comandante Fidel” se refirió al derecho de cada país a decidir su propio sistema político y económico sin injerencias externas e hizo un llamado para transformar el sistema internacional para hacerlo más equitativo, solidario, humano y justo. Aún cuando desgraciadamente las condiciones en su país eran todo lo contrario, cuando lo equitativo, solidario, humano y justo no se vivía y no se vive.
Esa participación en la delegación legislativa me permitió, en tres días de estancia, percatarme en muy poco lo que significaba vivir en la capital de ese país, La Habana, pero también visitar lo que fue el Capitolio, en donde me imaginé el esplendor de lo que era la vida política y social de apenas poco menos de cincuenta años atrás, cuando los revolucionarios tomaron el poder.
La Revolución Cubana, iniciada el 26 de julio de 1953 y que triunfa el primero de enero de 1959, se propuso el derrocamiento de la dictadura que ostentaba Fulgencio Batista; reducir la desigualdad entre ricos y pobres; una reforma agraria, nacionalización de recursos, educación y salud para todos; soberanía nacional e igualdad social.
Logró sí el derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista, pero originó la llegada de una dictadura encabezada por Fidel Castro, sustituido por su hermano Raúl y actualmente por Miguel Díaz Canel, quien además de ser Presidente del Gobierno y a la vez Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, también eliminó la brecha entre pobres y ricos, ya que a excepción de una pequeñísima casta gobernante, todos están sumidos en la pobreza extrema y no se diga en el sojuzgamiento de sus libertades.
Hoy Cuba es centro de atención por la visibilización que se ha dado a las condiciones en que vive el pueblo cubano y el interés del gobierno estadounidense para intervenir en la vida política de dicha República y por ello la referencia que hago de la oportunidad que tuve de esa estancia en ese país y donde me pude percatar que el tiempo puede retroceder y regresar no únicamente a los tiempos en que inició en 1953, sino muchos años antes y donde desgraciadamente su población está asumida en la pobreza extrema, por ello la importancia de cuidar y rescatar México, porque no quisiera que el tiempo retrocediera y convertirnos en algo similar.