Uno de los elementos que jugaron fuertemente para que en el 2018 se diera la segunda alternancia, sin lugar a dudas fueron los actos de corrupción ostensibles que se dieron en el régimen antecesor en el que por desgracia el propio presidente de Mexico se encontraba señalado públicamente y de manera muy destacada sin lugar a dudas fue dejar al descubierto lo de la “Casa Blanca” que se supuso había sido obtenida por parte de los contratistas de obras de infraestructura del gobierno en turno y principalmente lo correspondiente a la planeada construcción del tren Mexico-Querétaro, obligando a su suspensión.
Esto sin tomar cuenta la estela que se tenía de prácticamente todos los gobiernos post revolucionarios, que estaba inmersa en actos de corrupción, llegando incluso a incubarse frases como la que dijo un Secretario de Agricultura “Un político pobre, es un pobre político”, o aquella que entre el pueblo se decía que lo ofrecido por un candidato presidencial en 1976 en su lema de la “Solución somos todos” se convirtió en “La corrupción somos todos” de tal modo que quien le sucedió su lema campañesco fue “La Renovación Moral de la Sociedad” pasando por alto que principalmente debió haber ofrecido “La Renovación Moral del Gobierno”.
A raíz de la primera alternancia se dieron pasos firmes a partir del año 2000 para construir todo un andamiaje de instituciones para combatir la corrupción e incluso se crearon órganos constitucionales autónomos para precisamente disminuir el presidencialismo y mediante órganos autónomos constitucionalmente vigilar el quehacer diario de los gobernantes, creándose todo un sistema anticorrupción y que desgraciadamente ya en el gobierno precedente y lo que va del presente se desmanteló.
En esta segunda alternancia, a partir del 2018 se ha realizado un recuento de los distintos actos de corrupción que se han dado antes y durante, con publicaciones como “El Rey del Cash” de Elena Chavez González, que refiere el círculo de corrupción en torno a quien fuera candidato y presidente de la República, o también otro intitulado “Licencia para robar” de Zedrik Raziel y Georgina Zerega sobre el caso de la empresa estatal de aprovisionamiento a los más desprotegidos conocida como Segalmex u otro título que lleva por nombre “Los farsantes de la 4T” de Marco Lvario Tucott y otros autores en que se refiere la corrupción, mentira y contradicciones en el discurso oficial en el gobierno.
Y en estos días, mucho a dado de que hablar el libro “Ni Venganza, ni Perdón” del ex consejero jurídico de la presidencia en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador que es el licenciado Julio Scherer Ibarra y el periodista Jorge Fernández Menéndez, en el que refiere tres actos de corrupción, el primero fue el programa de compensación a electricistas con altísimo costo fiscal para beneficiar a quienes trabajaron en Luz y Fuerza del Centro; desnuda también los vínculos con “huachicol fiscal” con el financiamiento de las campañas morenista, principalmente estados como Sonora, Sinaloa y Tamaulipas; así como también la operación política y clientelar por parte de uno de los personajes de mayor confianza tanto del presidente anterior como de la actual Presidenta.
En fin la corrupción en la vida pública debe desterrarse por completo y esa es tarea de todos los que integramos el gobierno, desempeñando con honestidad el encargo que se nos confiere.
La invitación es para que en este tiempo que inicia, todos, todos, hagamos un examen de conciencia y si vamos bien redoblemos el camino y quien vaya mal lo rectifique.

