Iliana Padilla

Tres incendios en Querétaro

Se debe analizar lo que pasó tras El Mencho, la especulación inmobiliaria, así como la situación política

Querétaro ha sido escenario de distintos fuegos durante los últimos días. Algunos son visibles, porque afectan de manera directa la circulación vial, la salud y atentan contra nuestro patrimonio. Otros tantos son más bien señales de tensiones acumuladas. Conviene distinguir al menos tres tipos de incendios que hoy conviven en el territorio y que nos llaman a tener mejores lecturas sobre lo que sucede en nuestro estado.

El primer tipo se registró a partir del 22 de febrero, tras el asesinato del Mencho. En distintos estados del centro y del Bajío se documentaron actos de violencia y quema de vehículos, y Querétaro no fue la excepción. La prensa local documentó incendios de automóviles durante ese domingo, pero en los días posteriores también se reportaron otros siniestros cuya causa no quedó del todo esclarecida. Más allá de hablar sobre el miedo que ocasionó entre una parte de la población, me gustaría anotar cómo el territorio queretano apareció en el mapa de respuestas coordinadas que buscaban generar impacto mediático y presión política.

El segundo tipo de incendios que observamos esta semana responde a una práctica que se ha vuelto recurrente y frente a la cual no se ejerce sanción: la quema intencional de grandes predios ubicados en fraccionamientos urbanos, cuyos propietarios los mantienen en procesos de valorización especulativa. Bajo el argumento de “limpiar la maleza”, se incendian extensiones contiguas a zonas habitacionales, generando riesgos de propagación, afectaciones a bienes particulares y daños a la salud. Los propietarios de esos terrenos son muy conocidos en el ámbito político y empresarial. También se conoce la lógica de retención y encarecimiento del suelo. Sin embargo, tanto los incendios como la especulación inmobiliaria se realizan en total impunidad y ante la omisión de las autoridades. Los funcionarios locales saben que existen instrumentos de gestión del desarrollo urbano que podrían limitar la retención especulativa de tierra y establecer obligaciones claras, pero los han detenido.

El tercer tipo de incendio es político. Ocurre en el contexto previo al relevo en la gubernatura. Durante años se sostuvo que Querétaro permanecía al margen de las dinámicas de violencia que atraviesan la región centro-occidente. Esa afirmación hoy resulta difícil de sostener. La quema de vehículos, diversos hechos violentos y las detenciones recientes muestran que ya no es posible sostener la narrativa de que el estado es intocable. A ello se suman los datos que nos revela la investigación publicada por EL UNIVERSAL (Indagan ruta internacional de mercurio ilegal del CJNG) donde se coloca al estado dentro de circuitos transnacionales de extracción y comercio ilegal de minerales. De acuerdo con la nota, la ruta internacional del mercurio que tiene origen en Tolimán, en la Sierra Gorda, y cuyo destino es Perú, opera con a la participación de actores con presuntos vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Estos tres incendios son muestras claras de cómo se queman las narrativas que sostienen que Querétaro es un oasis de seguridad y que “quienes delinquen vienen de afuera”. Estos hechos nos hablan de la integración de actores públicos y privados con las dinámicas regionales de las violencias; algunas que se relacionan con mercados ilícitos transnacionales y otras con la corrupción en el desarrollo inmobiliario.

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