Iliana Padilla

La Sierra Gorda desde hace tiempo se está quedando sin jóvenes

Los resultados de la Encuesta Intercensal 2025 del Inegi han abierto una conversación sobre los cambios en la población mexicana. La caída de la natalidad anticipa un país con menos jóvenes y una proporción creciente de personas mayores. Querétaro ya forma parte de ese proceso; según estos datos, la tasa global de fecundidad es la séptima más baja entre los estados del país, y está lejos del nivel necesario para el reemplazo generacional.

Pero el estado es diverso. Es necesario recurrir al análisis regional para observar las diferencias en las oportunidades económicas, la movilidad de la población y el ritmo del envejecimiento entre la zona metropolitana y otros territorios menos favorecidos por el desarrollo. Una región merece especial atención es la Sierra Gorda.

De acuerdo con los datos de esta encuesta, la Sierra Gorda tiene hogares cada vez más pequeños (3.3 personas por hogar), y están ocupados sobre todo por mujeres y personas mayores. El 42.1 por ciento está encabezado por una mujer y el 34.8, por alguien de 60 años o más. También aumentó la proporción de personas mayores que viven solas (18.8 por ciento de las de 65 años y más). La ausencia de las generaciones jóvenes, con una alta población de migrantes hacia los Estados Unidos, deja menos integrantes disponibles para acompañar, sostener y cuidar a quienes envejecen. La región tiene, desde hace algunos años, menos población en edad de trabajar y mayores necesidades de cuidados.

Ya se ha mencionado en diferentes foros: la Sierra Gorda requiere una política de desarrollo capaz de retener a la población joven que migra hacia Estados Unidos en busca de oportunidades. Se necesitan opciones educativas vinculadas con las condiciones de la región, empleos con mejores ingresos y protección social, así como actividades productivas que aprovechen su diversidad territorial y ambiental. También resulta indispensable crear condiciones para que quienes salen a estudiar o trabajar puedan regresar y aplicar sus conocimientos en sus comunidades. La permanencia de las nuevas generaciones depende de la posibilidad de construir un proyecto de vida digno dentro de la región.

La diversidad ambiental de la sierra puede sostener actividades productivas que generen beneficios locales y protejan los recursos naturales. Pero estos proyectos requieren planeación, inversión y participación comunitaria. Además, el envejecimiento de la población también exige servicios de salud, infraestructura accesible y redes de acompañamiento para las personas mayores.

Atender a la Sierra Gorda es una cuestión de desarrollo regional y de justicia social.

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