Iliana Padilla

El patrimonio urbano no es caja chica

El gobierno municipal de Querétaro suspendió este fin de semana la subasta de doce predios públicos que había aprobado en mayo. Esto tras las objeciones de legisladoras, organizaciones ambientalistas y especialistas en derecho urbanístico, entre ellos la voz experta de Gabriel Ballesteros. Se trataba de 74,821 metros cuadrados que llegaron al patrimonio municipal como obligaciones urbanísticas destinadas por ley a áreas verdes, equipamiento urbano y espacios cívicos. Así es, áreas que sabemos son muy importantes en cualquier ciudad mexicana, y que solo desde la ignorancia- o aprovechando la ignorancia u oscuridad- un gobierno pensaría en enajenar y usar como “caja chica”.

El artículo 156 del Código Urbano del Estado de Querétaro establece que esas superficies son de dominio público con carácter imprescriptible, indivisible, inalienable e inembargable, de modo que la propuesta contravenía una norma vigente y de jerarquía superior a la ley de ingresos municipal invocada como sustento. El acuerdo destinaba lo recaudado a gasto corriente, incluidos combustibles y mantenimiento vehicular, sin publicar avalúos, dictámenes técnicos ni el destino puntual de los recursos, como exigieron legisladoras locales. El costo potencial era verificable: la ciudad cuenta con entre 5 y 6 metros cuadrados de área verde por habitante, frente a los 15 que recomienda la Organización Mundial de la Salud, en un territorio que requiere suelo permeable para absorber lluvias, mitigar inundaciones y ofrecer espacios de recreación.

La suspensión corrige el rumbo, pero el hecho de que la propuesta haya llegado a aprobarse en cabildo revela un desconocimiento del marco jurídico que debería alertar a otros municipios. Cuando quienes gobiernan ignoran las leyes que protegen el suelo público, la ciudadanía paga los costos ambientales y urbanos. La vigilancia social, en este caso, fue la que funcionó.

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