Homero Barrera McDonald

Cuando conducir deja de ser un acto individual

Hay hechos que lastiman a una familia. Y hay otros que, además, sacuden la conciencia de toda una sociedad.

Lo ocurrido en el caso conocido públicamente como “La Mufasa” volvió a colocar frente a los queretanos una preocupación que no podemos minimizar: ¿qué sucede cuando una persona decide conducir después de haber consumido alcohol o alguna sustancia y esa decisión termina arrebatándole la vida a alguien más?

No hablamos simplemente de accidentes. Hablamos de decisiones que pueden tener consecuencias irreversibles.

Cada persona que sale de su casa tiene derecho a regresar con bien. Quien lleva a sus hijos a la escuela, quien va rumbo al trabajo, quien conduce una motocicleta, quien cruza una avenida o simplemente regresa a casa por la noche no tendría por qué encontrarse con alguien cuyas capacidades para conducir están alteradas por alguna sustancia.

Y ahí tenemos una responsabilidad que asumir desde las instituciones.

Como legisladores, debemos revisar permanentemente nuestras leyes. Particularmente, debemos analizar el catálogo relacionado con los homicidios culposos y determinar dónde podemos fortalecer las consecuencias jurídicas cuando existe alcohol, drogas, exceso de velocidad u otras conductas que incrementan deliberadamente el riesgo para terceros.

Pero sería un error pensar que todo se resuelve aumentando penas.

La seguridad también se construye antes de que ocurra la tragedia.

Han pasado 7 meses desde que el Congreso de Querétaro aprobó endurecer las penas a estos conductores irresponsables y entrarle al tema de raíz, obligando a los gobiernos a generar campañas de concientización para que esto no vuelva a suceder. Por eso, espero que pronto pueda entrar plenamente en vigor lo que el Congreso del Estado ya ha aprobado para impulsar campañas permanentes y masivas de concientización desde los gobiernos estatal y municipales.

Necesitamos repetir un mensaje hasta convertirlo en cultura: si consumes alcohol o drogas, no conduzcas.

No como eslogan. Como una responsabilidad social.

Tenemos aplicaciones de transporte, taxis, familiares, amigos y muchas alternativas. Entregar las llaves puede significar entregar por unas horas nuestra comodidad; tomarlas cuando no estamos en condiciones puede significar quitarle a alguien toda una vida.

Querétaro necesita seguir generando leyes firmes, autoridades que las hagan cumplir y prevención permanente. Pero también necesita ciudadanía.

La percepción de seguridad no se construye solamente con patrullas o estadísticas. Se construye cuando podemos salir a nuestras calles sintiendo que existen reglas, que se cumplen y que quienes compartimos el espacio público entendemos nuestra responsabilidad frente a los demás.

Ante hechos que nos indignan y nos duelen, la respuesta no puede ser únicamente señalar culpables cuando la tragedia ya ocurrió.

Gobierno, municipios, Congreso y sociedad tenemos que hacer nuestra parte.

Porque detrás de cada accidente fatal hay familias cuya vida cambia para siempre.

Y si una campaña, una ley, un operativo o una decisión responsable antes de encender un automóvil puede evitar una sola de esas tragedias, entonces tenemos la obligación de hacerlo.

En Querétaro, cuidarnos también significa entender que nunca debemos poner una vida detrás de una decisión irresponsable al volante.

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