Los tontos pretextan justificaciones, no soluciones a los problemas. Por años Andrés López Obrador, tenía solución a cada problema que planteaba; así forjó las bases de sus programas de gobierno y creó ilusiones en los ilusos que creyeron en sus promesas no cumplidas. A casi 5 años de gobierno no ha podido resolver nada de lo que dijo en campaña solucionaría. Muchos se han agudizado. La política de la retórica como gobernante es culpar a otros de sus incapacidades e irresponsabilidades. Sigue ofreciendo la “esperanza del cambio” que no se dará en el régimen de la transformación.
El discurso sustentado en resolver los problemas ha mutado. Hoy justifica y se auto exculpa en que, apenas se han sentado las bases de la transformación. Su idea fundamentalista, seguir con la ilusión de resolver los problemas; e insiste, fueron generados en los gobiernos neoliberales. Cualquiera que pretenda ocupar cargo de elección popular de naturaleza ejecutiva, como en cualquier empresa, propone soluciones a las problemáticas existentes, no plantea justificaciones. Los orígenes de los retos se conocen, por eso se prometen soluciones viables, asequibles. Ello, más los principios que sustentan la doctrina de los partidos, es lo que anima al elector a votar por los candidatos. A ningún partido le alcanza con su militancia para obtener triunfos en las urnas.
El discurso presidencial ha tenido la necesidad de encontrar los “polines” que soporten su “cimbra” y no se vega abajo al momento de poner en práctica sus programas. Los cimientos son fundamentales. AMLO formador de ilusiones, no tuvo la capacidad de montar una buena cimentación, por esa razón todo se le viene abajo y culpa a otros con discursos de mentiras. Como presidente de la República, sin descaro, ha continuado con la campaña mediática de las promesas. Sus equívocos se acumulan sin cesar. De ahí que los discursos de sus “corcholatas” sigan el mismo rumbo, bajo la promesa de arribar al paraíso prometido por el guía.
AMLO dejará el país con más problemas de los que recibió. No ha sido capaz, al menos, de dejar a la nación como la encontró. En el México de hoy, más corrupción; más delincuencia; peor educación; olvidada la infraestructura para el crecimiento; peor sistema de salud; incluyendo al IMSS e ISSSTE, sin medicamentos e insumos; el campo olvidado y en ruinas; el sector agropecuario decreciendo; el sector laboral que no repunta; el PIB que no ha regresado a los tiempos del neoliberalismo. En suma: dejará un país con más problemas.
Analista legislativo. @HectorParraRgz