Gustavo Mendoza Ávila

Violencia Morenista

Esta semana, la violencia morenistas se hizo presente para coartar las libertades de quienes no piensan como ellos. Preocupa que el lopezobradorismo copie los mismos métodos de propaganda de Hitler y la misma brutalidad nazi para intimidar a sus adversarios.

Para acabar con libertades han optado por ir gradualmente aplicando medidas que las limiten, hasta eliminarlas, semejante al método de tortura y ejecución “lingchi” usado en la antigua China, denominado muerte por mil cortes, utilizado para desangrar -y debilitar hasta matar- poco a poco a sus víctimas: lento, pero seguro; igual lo hacen con las libertades.

A lo largo de los casi 8 años de lopezobradorismo, la violencia, definida por la OMS en su Informe mundial sobre la violencia y la salud (2002) como “el uso deliberado de la fuerza física o el poder contra uno mismo, otra persona, un grupo o una comunidad, lo que causa o tiene muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos o privaciones”, ha sido sistemática desde las mañaneras contra sus críticos.

Así, violencia es utilizar políticamente a su favor las necesidades de personas (Compañía de Luz y Fuerza del Centro y familiares de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa), y no resolverlas; es brindar impunidad a corruptos y a presuntos narcopolíticos: AMLO, Andy, Adán Augusto, Audomaro, Amílcar Olan, Rocha Moya, Inzunza, etc.; es comprometer el futuro de la nación, especialmente de los jóvenes, con una educación de cuarta.

Según las circunstancias, utilizan violencia física (bloque negro); violencia psicológica o emocional (a Grecia Quiróz); violencia económica (presuntas extorsiones de Julio Scherer y cercanos de Arturo Saldívar a empresarios); violencia patrimonial (por parte de Brugada al patrimonio ciudadano en la CDMX): violencia digital o ciberacoso (granjas de Bots, por Jesús Ramírez); violencia simbólica (dejar en el suelo y decapitar la estatua de Felipe Calderón); etc.

En estos días, morenistas ejercieron violencia vicaria contra el periodista de TV Azteca, Irving Pineda -saliendo de Palacio Nacional- por el atrevimiento de localizar en Suiza al cómplice de Andy, Amílcar Olan; hostigaron a Felipe Calderón por su participación en el Foro América Libre 2026; agredieron a la periodista Lourdes Mendoza a su llegada a dicho evento. Sheinbaum ejerció violencia verbal contra Calderón, producto de sus fobias y prejuicios, reiterando mitos que no han podido probar.

Y no faltó la violencia de AMLO a comunicadores, en su reaparición. La violencia, además de su vinculación al crimen organizado, se está convirtiendo en la identidad de Morena.

También es la cómplice omisión ante la corrupción oficial: Huachicol fiscal, Segalmex, adjudicación de contratos a amigos de Andy; desabasto de vacunas, medicamentos -especialmente oncológicos-, y aplazamiento de cirugías, pese a que la población paga su seguridad social. Además de entregar la soberanía nacional a los cárteles para que gobiernen zonas del país con la complicidad morenista.

Violencia es comprometer el futuro de las generaciones venideras por sobrecostos e interminables subsidios a obras ineficientes y subsidiadas como el Tren Maya, Refinería de Dos Bocas, Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, así como por el excesivo e irresponsable endeudamiento (más de 9 billones en 8 años) que compromete las finanzas nacionales y ponen en ellos una pesada carga. Igualmente, la destrucción institucional (INAI; CONEVAL, IFT, CRE, Mejoredu, etc.); la captura y apropiación de órganos del Estado (INE, CNDH, SCJN, etc.).

Así mismo, es coartar la libertad de expresión (ley antimemes, perseguir y asesinar periodistas); desatender a víctimas de la violencia (madres buscadoras, defensores de derechos humanos); es polarizar a la sociedad.

Poco a poco, el rostro intolerante de la 4t va convirtiendo a la violencia en una vía eficaz para descalificar, violentar, controlar o someter a opositores. Camino obligado de los autócratas al totalitarismo.

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