El operativo que el pasado 22 de febrero llevó a cabo el gobierno mexicano para detener al “Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), deja más dudas que certezas. El gobierno de Claudia Sheinbaum —como siempre— finge demencia y no responde cuestionamientos. En su lugar, genera o utiliza escándalos para distraer la atención.

La desinformación ha generado rumores y especulaciones en medios de comunicación y redes sociales, igual que sucedió con la reserva de información de los libros de texto; el dictamen internacional de la caída de la línea 12 del Metro; el costo del segundo piso; y al considerar la información del AIFA, Dos Bocas, Tren Maya, Tren Transístmico, etc., como de seguridad nacional.

Entre las especulaciones están si el Mencho valía más muerto que vivo; si lo citaron para acordar con él; si él y sus acompañantes murieron en el camino, o los mataron; si lo silenciaron para proteger a AMLO y a su círculo cercano, etc. En lugar de asumir responsabilidades, el gobierno —siguiendo el manual de propagan de Goebbels— ha instalado varias narrativas: de simplificación: El Mencho es responsable de la muerte de miles de personas en Estados Unidos, por lo que su “neutralización” era necesaria; desfiguración: transforma el error de planeación logística y la muerte de 25 militares en “heroísmo” del martirio patriótico; transposición: convierte a los criticos al gobierno en aliados de los cárteles; orquestación: repite hasta el cansancio que “se privilegió la inteligencia sobre la fuerza”, a pesar del pésimo resultado.

Sin embargo, las preguntas sin respuesta, son muchas:

¿Por qué se esogió el quinto aniversario de la fallida captura de Ovidio Guzmán —culiacanazo—, para capturar al Mencho?, ¿por qué a los militares muertos no se les rindieron honores de Estado?, ¿por qué Sheinbaum rehuye la responsabilidad y evita atribuirse la “victoria estratégica”, el mérito político —fue el Ejército mexicano el que lo capturó—; por qué permite a Trump atribuírselo?

Los más de 260 bloqueos (quema de vehículos, mercancias, tiendas, bancos del Bienestar) en 20 estados de la República ¿realmente son delitos menores? El Código Penal los tipifica de terrorismo. Si es deber del Estado garantizar la seguridad ciudadana —y no se hizo— ¿quién pagará los daños?

¿Por qué el lugar de los hechos no quedó bajo el resguardo de la Fiscalía, ni se cateó el lugar para dar con la nómina de beneficiarios del cártel?

¿Por qué la presidenta no fue resguardada?, ¿se reforzará su seguridad o seguirá en manos de incompetentes lopezobradoristas?, ¿qué medidas de prevención está tomando el Estado para proteger a la ciudadanía de otros actos terroristas?, ¿realmente está garantizada la seguridad en Guadalajara para ser sede del Mundial de Futbol?

¿Era más importante la captura del Mencho que la seguridad de ciudadanos?, ¿por qué no se diseñó un plan de emergencia y se comunicó a los gobernadores para prevenir daños?, ¿por qué no se reforzó la seguridad del aeropuerto y de las carreteras federales?

¿Por qué no se priorizó lo militar sobre lo político?, ¿en qué circunstancias murió el Mencho?, ¿cuándo se conocerá el peritaje de la necropsia?

La victoria tiene dueño, pero el fracaso —25 militares muertos— es huérfano, ¿por qué no se planeó la neutralización de los círculos de seguridad del Mencho con drones; se bloquearon sus comunicaciones; se les sorprendió y retrazó su reacción; se interceptaron las órdenes de quema de vehículos y se les neutralizó?, ¿por qué no se permitió a las fuerzas armadas de EU compartir la tecnología utilizada en Venezuela?, ¿realmente se involucró EU en el operativo?

Pareciera que los políticos morenistas mandaron al Ejército a una emboscada. ¿Se pide un Ejército institucional o sometido?; ¿se trata de que gane Morena y pierdan los militares?; ¿con la muerte del Mencho se acabaron las alianzas con políticos; o habrá un nuevo pacto? ¿Qué sigue; se investigará y entregará a narcomorenistas?

Periodista y maestro en seguridad nacional

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