El acelerado deterioro democrático del país —negado sistemáticamente por el obradorismo— es claramente percibido en el exterior: el Instituto V Dem (Variedad de Democracias), perteneciente a la Universidad de Gotemburgo, Suecia, señala que el gobierno de Claudia Sheinbaum es una autocracia electoral (hay elecciones multipartidistas y sufragio universal, pero el debilitamiento de las libertades civiles y la equidad electoral le impiden ser democracia), y en proceso sostenido de autocratización.
V Dem evalúa cinco elementos: calidad de elecciones, libertad de asociación, expresión y sufragio; protecciones a minorías, libertades individuales, pesos y contrapesos al Ejecutivo (destruidos por AMLO y Sheinbaum); nivel de involucramiento ciudadano en organizaciones de la sociedad civil y mecanismos de democracia directa; calidad del discurso público, orientación al bien común de las decisiones, y respeto a argumentos opuestos; y, distribución equitativa de recursos y poder político entre grupos sociales y niveles socioeconómicos. En todos, México está por debajo del promedio mundial, y tiende a bajar más.
Para V Dem, lo peor de este gobierno reside en la erosión de pesos y contrapesos de los Poderes Legislativo y Judicial con el Ejecutivo (0.25), seguida de una alta polarización política y hostilidad hacia actores sociales, a los que no consulta para la elaboración de leyes (0.26). También están: deterioro en la libertad de expresión, censura y seguridad de periodistas; y, el acoso y hostilidad a la sociedad civil (el estudio se hizo antes de quitar la deducibilidad de impuestos a las ONG críticas).
México se encuentra por debajo de India, Perú o Senegal; y en parámetros similares a los de finales de la década de 1970 —¿regresión autoritaria?—. Durante el gobierno de AMLO se degradó a “Democracia Defectuosa” y con Sheinbaum, por segundo año consecutivo, cayó a “Autocracia Electoral”. Mientras que en 2018 el país se encontraba en su punto más alto de competitividad electoral y apertura institucional, el reporte de 2026 confirma una ruptura en la calidad democrática: hay votaciones, pero el voto se ha erosionado (manipulado, comprado).
El informe de V Dem coincide con el de Economist Intelligence Unit, que en 2026 lo definió “Régimen Híbrido”: cruzó la línea hacia el autoritarismo competitivo tras las reformas judiciales de 2024-2025; con el de Freedom House, que en 2026 lo denominó “Parcialmente Libre”, pero con un descenso crítico en la protección a periodistas y autonomía de defensores de Derechos Humanos; y, con el de IDEA Internacional, que en 2026 lo consideró “Contracción Democrática”, al ser el país con mayor retroceso democrático del G20.
El Índice de Percepción de la Corrupción (Transparency International) señala en 2026, que México ocupa los últimos lugares de la OCDE, superando solo a Turquía; y según WJP Rule of Law Index, en el punto "Ausencia de Corrupción", en México la corrupción en el sistema judicial y policial no ha cedido, y la impunidad en delitos de cuello blanco se mantiene en niveles superiores a 95%.
Según los Worldwide Governance Indicators del Banco Mundial, en “Voz y Rendición de Cuentas”, 2025 marcó el punto más bajo debido a la opacidad en las megaobras y la desaparición del INAI; en “Efectividad Gubernamental”, aunque mejoró la recaudación fiscal, servicios públicos (salud y educación) muestran retrocesos; en “Estabilidad Política y Ausencia de Violencia”, la expansión del control territorial de grupos del crimen organizado ha restado soberanía al Estado mexicano en amplias regiones del país.
Aun más, el pasado jueves 26 The Economist, publicó el artículo “Mexico, economía rota”. En él se critica el desempeño económico de este gobierno, por hacer “parches” en lugar de reformas estructurales profundas.
Pero la presidente se enoja con quienes intentan hacerle ver —sin éxito— la realidad nacional y su autocracia; y prefiere seguir obedeciendo a su mentor tabasqueño.
Periodista y maestro en seguridad nacional
























