El discurso de polarización e intolerancia de la 4t sigue rindiendo frutos. Esta semana, monseñor Juan Espinosa Jiménez, obispo de Aguascalientes, fue objeto de un intento de violencia y silenciamiento por parte de un fanático militante de Morena, el youtuber José Lápiz, quien molesto por la denuncian que hizo el obispo contra la violencia y el silencio que se pretende imponer en el país, ofreció una suma de dinero a quien “madrugue al obispo” (lo que esto signifique: espantar, golpear o asesinar).
Lo que indignó al morenista fue que el obispo describiera así la realidad: “Nos hablan a nivel nacional de libertad y pluralidad, pero amenazan con la cárcel a quienes piensan diferente, o a quienes se oponen a decisiones que dañan a nuestra nación. También, nos hablan de soberanía nacional, pero se entrega el país en manos de delincuentes; y a las madres buscadoras se les dice que sí las van a apoyar, que están con ellas, pero nunca les ayudan. Muchas veces nos dicen sí con los labios, y no con los hechos”. Lejos de rebatir con argumentos, el morenista prefirió amenazar.
Ratificó su oferta de 40 mil pesos a quien “madrugara al obispo” y después, como la Chimoltrufia -“como digo una cosa, digo otra”-, dijo que no dijo lo que dijo; que todo era un montaje con IA para desacreditarlo, cuando el mensaje salió de su cuenta (que ya borró). En lugar de asumir su error y disculparse, prefirió mentir a pesar de que en su canal ataca a la Iglesia.
Como se ha dicho: la carencia de argumentos abre paso a la violencia –en este caso sicaria- que agrava el clima de agresión a sacerdotes durante los 8 años de la 4t: 14 sacerdotes asesinados -10 con AMLO- y 10 más agredidos; con Sheinbaum el saldo son 4 sacerdotes asesinados, 29 ataques con el saldo de 2 heridos, y 15 laicos asesinados, la mayoría sin resolverse, según el Centro Católico Multimedia.
La dirigencia nacional de Morena no puede fingir demencia y que solo su estatal la que se deslinde, cuando esta conducta es resultado de la narrativa polarizadora de Andrés Manuel, continuada por la presidente, gobernadores y dirigentes de este partido.
De cara al 2027, Morena requiere definir su papel en materia religiosa, ya que suele actuar con doble moral: promovió sanciones a tres religiosos católicos que en 2021 -en plena narco elección-, pidieron a sus fieles abstenerse de apoyar a partidos contrarios a sus convicciones espirituales (el cardenal emérito de Guadalajara señaló a Morena de seguir el modelo de Cuba y Venezuela). El TEPJF ordenó a Gobernación imponer sanciones, que no hizo porque los diputados se desistieron de la acusación, mientras con su característico doble racero legal y de “laicidad a la carta”, impulsó la creación de un partido de Pastores evangélicos (Partido Encuentro Social PES -2014-2018-; Partido Encuentro Solidario PES -2020 a 2021- y, PAZ, en su versión 2026), prohibido por la Constitución; o la promoción que hizo el ala radical de Morena para rendir un homenaje al líder de la secta Luz del Mundo, Naasón Joaquín, en Bellas Artes y otorgar una senaduría a un dirigente de la misma, lo cual habla de que Morena es intolerante con sus críticos y busca sectas domesticadas que se traicionan a cambio de poder político.
Lo del youtuber Lápiz no fue una orden de Morena, pero sí refleja una política de la 4t. Independientemente de la sanción a la que se haga acreedor este personaje, este partido-gobierno requiere deslindarse de este tipo de conductas; eliminar su narrativa polarizadora; aplicar de manera imparcial la ley; establecer protocolos de protección y alerta temprana para ministros de culto y recintos religiosos; y, dejar de lado el jacobinismo decimonónico que les anima, para reconocer la importancia y el derecho de la Iglesia católica en nuestro país.
No son nuevas -y resultan inaceptables- las expresiones anticlericales de morenistas, por lo que toca ver cómo resuelven las autoridades federales y estatales este caso.