La oposición —extraviada como acostumbra— perdió al pensar ingenuamente que lo importante era sólo impedir que Andrés Manuel impusiera su ley regresiva al Instituto Nacional Electoral (INE), y no en garantizar que la institución mantuviera su total autonomía, por lo que terminó entregándola a otro florero incondicional del presidente: Guadalupe Taddei Zavala.
Así como en su momento el anterior INE y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) poco o nada hicieron para evitar que el presidente interviniera en las elecciones estatales de 2021 y 2022 y en la campaña electoral encubierta de sus corcholatas, el nuevo INE abiertamente ha dado permiso al presidente y a sus corcholatas para violar la ley premiando la inequidad electoral al permitirles realizar actos anticipados de campaña; y adelantar el calendario electoral varios meses.
La condición es simular que se trata de una campaña interna del partido para nombrar al Coordinador de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación, cargo y área inexistentes en la Resolución, Declaración de Principios, Programa de Acción y Estatuto del partido.
Desde la toma de posesión de Taddei como Consejera presidente del INE, ésta ha reemplazado los mandos operativos de la institución con personal leal a la 4T, destacando la improvisación e incompetencia de algunos de ellos.
El pasado 13 de junio, al término de la reunión en Palacio Nacional de los consejeros electorales con el presidente, muchos se cuestionaron por qué no se le hizo saber al presidente la ilegalidad en que tanto él como su partido incurren al iniciar anticipadamente la campaña electoral.
También se preguntan ¿qué significa —como propuso AMLO— trabajar de manera coordinada con el gobierno para que se haga valer la democracia, haya elecciones limpias y se destierren los fraudes electorales, cuando en los más de 300 procesos organizados por este instituto no ha habido quejas al respecto?; ¿por qué no se acordaron acciones conjuntas para evitar que la narco-delincuencia apoye a los candidatos del bloque encabezado por Morena, o para evitar el asesinato de candidatos?
Aunque en el marco institucional son normales este tipo de reuniones, a muchos les pareció un acto de doblegamiento y subordinación que puso fin a la autonomía formal de los consejeros, con lo que Taddei se agregó una medalla.
Apenas unos días después, la Comisión de Quejas discutió las medidas cautelares propuestas por la consejera Claudia Zavala para que se “suspenda todos y cada uno de los actos públicos referidos, como recorridos y asambleas informativas, que hayan programado Claudia Sheinbaum, Adán Augusto López, Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal, Manuel Velasco y Gerardo Fernández Noroña”, desechadas, por dos de los nuevos consejeros morenistas, otorgando total libertad a las corcholatas para violar la ley electoral.
En el juego morenista de hacer de la mentira y el engaño una causa, Mario Llergo, representante de Morena ante el INE, quiso impedir que el INE cumpliera sus tareas de fiscalización, acusándolo de entrometerse en la vida partidista.
Que el INE ha sido cooptado, se desprende del actuar de Taddei como vicaria del presidente y de Morena; de la subordinación a Adán Augusto, y del fallo que garantiza impunidad a las corcholatas para violar flagrantemente la ley electoral. La autonomía del INE está bajo sospecha. El problema no eran los consejeros, sino la defensa de la democracia.
Periodista y maestro en seguridad nacional