Gustavo Mendoza Ávila

II Informe: Verdad, omisión y posverdad

Acrítico, omiso y con verdades alternas resultó el mensaje de Claudia Sheinbaum, con motivo de su II Informe de Gobierno, respecto de preocupantes realidades que afectan al país. Su proyecto social, encuadrado dentro del Humanismo Mexicano y la Economía Moral (¿?), plantea: la continuidad de programas sociales; aumentos salariales por encima de la inflación; reducción gradual de la jornada laboral a 40 horas; estabilidad y disciplina fiscal (incremento en la recaudación fiscal y reducción del gasto corriente de 200 mil millones de pesos en comparación con 2024); estabilidad en la cotización del peso; Inversión Extranjera Directa por 35 mil millones de dólares en el primer semestre; avances en materia de seguridad y combate al narcotráfico, etc.

Es preciso matizar varios de estos rubros en los que se oculta o manipula información. El mensaje omite señalar el número de empresas desaparecidas durante el periodo que comprende el informe; la informalidad laboral —cercana al 55% de la población ocupada— y la dificultad para devolverlos a la formalidad; la cerrazón de Sheinbaum para dialogar con la oposición; datos sobre los rezagos jurídicos derivados de los noveles jueces del acordeón; si el recorte del gasto corriente fue en áreas administrativas o afectó la operación de dependencias reguladoras, etc.

Por lo que toca al contraste entre creación de empleo y pobreza laboral, hay rezagos respecto a las metas del 2030 -los indicadores de reducción de la pobreza son del periodo 2018-2024, no de este gobierno-. Para Causa en Común, la aparente caída en víctimas de la violencia oculta reclasificaciones y subregistros que favorecen al gobierno. El caso más significativo es la desaparición de los desaparecidos. Y más: a pesar del “se gobierna con honestidad” y “con honestidad se dan verdaderamente resultados”, eludió hablar de los grandes escándalos de corrupción en su gobierno. Según Byung- Chul Han, los autócratas no mienten, construyen nuevas realidades, contrastantes con lo fáctico.

En su mensaje, Sheinbaum exhibe que ha hecho del Estado un órgano del partido. El "aquí no hay divisiones, aquí no hay rompimientos", referido a Morena, constituye un exceso de la mandataria, que, supuestamente, gobierna para todos. Los pleitos de su partido por quién definirá las candidaturas para 2027, y qué grupos controlarán gubernaturas, congresos estatales y el federal -o la falta de disciplina interna-, no son de interés nacional.

Sobre la relación con Estados Unidos, marcada por tensiones, conflictos y amenazas, Sheinbaum reafirma cuatro ejes de cooperación: respeto a la territorialidad, responsabilidad compartida, confianza mutua y rechazo absoluto al sometimiento –no a la extradición de 8 narco políticos de Morena-. Con “la soberanía no se negocia ni se comparte", Sheinbaum busca poner límites a EE. UU., pero omite hablar del sometimiento de la 4t a los dictados de los “progresistas” del socialismo del Siglo XXI -que han empobrecido y no mejorado el nivel y la calidad de vida de los 18 países que han gobernado, y cuyos gobernantes han sido señalados de corruptos-.

El gobierno que creó “mecanismos para garantizar el derecho de las audiencias” -no para censurar-, no dialoga con la oposición ni abre sus puertas a las madres buscadoras ni escucha sus legítimas demandas.

Dirigido a su base electoral, los mercados financieros, la oposición y sus críticos, y a los EE. UU., el mensaje presidencial calla la corrupción, debilitamiento democrático, la destrucción del Poder Judicial, la construcción de una autocracia, el clientelismo electoral, la persistencia de la crisis en inseguridad, y los costos políticos, económicos, arancelarios, etc., que los mexicanos tendremos que pagar por encubrir a narco políticos de Morena.

Aunque el mensaje pretende traslucir un ejercicio de consolidación del régimen, la mentira, omisión, las verdades a medias y la manipulación, no pueden ser una forma legítima de gobierno.

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