Gustavo Mendoza Ávila

El PAN, obligado a ser congruente y eficiente

Las últimas dirigencias panistas han carecido de audacia, innovación y eficiencia

La proximidad de los procesos electorales hace evidente la falta de opciones políticas, y no porque no las haya, sino porque sus propias ineficiencias, contradicciones e incongruencias han terminado por descalificarlas como tales. La opción más fuerte, la de los principios y valores humanos, sociales y cristianos —denominada por algunos “derecha”—, es la más notoriamente ausente en un país que requiere verdad, justicia, respeto a la dignidad humana, bien común, entre otras, para progresar.

Para los actuales dirigentes, los principios —por naturaleza inmutables en todo lugar, tiempo y circunstancia— resultan anacrónicos por venir del pasado. En su ignorancia, optan por lo nuevo y diferente, cuando lo que le da vigencia y eficacia a los principios es saberlos aplicar a la realidad siempre cambiante. Que ignoren y sean incompetentes en cómo darles vida, no significa que no sean importantes. Hay consultores expertos que podría ayudarles a encontrar soluciones, si quisieran.

Es inútil cuestionar la ignorancia e hipocresía de a quienes los principios les estorban al negociar posiciones; y prescinden de ellos corriéndose al “centro” —donde, dicen, hay más votantes— sin percatarse de que están perdiendo membresía, electores y simpatizantes.

Las inconsistencias aparecen al creer que en su Declaración de Principios está contenido todo el marco moral y ético que guía su actuar; que lo que no está contenido en ella —como la definición de que el matrimonio es sólo entre un hombre y una mujer— les valida votar en contra. Así, algunos gobernadores panistas impulsaron a sus diputados a votar leyes en favor del supuesto “matrimonio” entre hombres, y entre mujeres. Como si el Papa o la Iglesia no pudiera tener una postura moral ante las bombas atómicas o las finanzas porque la Biblia no dice nada al respecto, ni de la ideología de género, del wokismo, o del feminismo radical.

Para qué tener Declaración de Principios si no la van a seguir, si es letra muerta, si no es exigible su cumplimiento y si no le sirve para generar pensamiento. Dentro del PAN hay legisladores simpatizantes del aborto, infancias trans, ideología de género, y no se les molesta por su militancia; alguna gobernante ocultamente impulsó una iniciativa de ley en favor del aborto, pero fingió oponerse para no chocar con los “radicales” (los congruentes) de su partido. Han creído que acercarse a los lgbt les ganará votos, ser “progresistas” —así se quieren ver— y cumplir la ley que les obliga a tener en sus filas a representantes de ese sector, pero éstos los siguen rechazando.

Hay quienes creyeron tener garantías de impunidad heredando el poder a su camarilla. Lamentablemente para ellos, el corrupto AMLO y Morena —y su falsa superioridad moral— los exhibieron. El PAN, como Morena y casi toda la clase política, encubren a sus corruptos e ineficientes.

Lejos de corregir sus errores y vicios se escudan en el silencio, a la espera del olvido social, sin muestras de contrición y de justa reparación del daño, como condición del perdón social.

¿Qué puede hacer la militancia? Exigir a la dirigencia eficiencia; Cero Tolerancia a los corruptos; congruencia a sus principios y valores; correr a quienes se han enriquecido y empoderado ilícitamente; evitar la institucionalización del encubrimiento y la impunidad; erradicar la apropiación o privatización del partido por mafias, entre otras acciones.

Las últimas dirigencias panistas han carecido de audacia, innovación y eficiencia, y no pueden negar su responsabilidad o culpabilidad, según se vea, en la actual crisis -perdieron 8 gubernaturas y la credibilidad social-. Sus dirigentes han dejado mucho que desear.

En el PAN no hay conciencia real de que su caída electoral es un castigo moral por el bien que no hicieron, y por el mal al que contribuyeron, y que hay el riesgo de dejar de ser alternativa viable si no corrigen. Requieren liderazgos, propuestas, presencia social y mucha congruencia.

Periodista y maestro en seguridad nacional

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