Gustavo Mendoza Ávila

Cuba: hacia el fin del mito

De utopía pasó a modelo fallido: incapaz de otorgar bienestar, libertades y derechos

La dictadura cubana está por llegar a su extinción por obsolesencia e incapacidad de sus dirigentes para renovarse. De utopía pasó a distopía; a modelo fallido: incapaz de otorgar bienestar, libertades y derechos a sus habitantes.

La crisis interna es estructural, propia de una economía centralista, obsoleta, ineficiente y dependiente de subsidios externos; sin inversión en infraestructura y desarrollo. Resultado: falta de energía, apagones masivos de hasta 29 horas en más del 65% de la isla; falta de diésel/gasolina; paralización del transporte público y de servicios básicos —recolección de basura, desabasto de agua a más del 80% de la población—; y, falta de combustible para aeronaves (el turismo es 68% menor que en la pandemia).

Adicionalmente, el PIB se contrajo en más del 15% desde 2020; se devaluó la moneda; inflación galopante; deuda externa superior a 46 mil millones de dólares; reducción de divisas por servicios médicos externos en 53%; caída de remesas de EU en 70%. El racionamiento de alimentos es el peor de su historia.

Hay 96 mil cirugías pendientes (11 mil de niños); epidemia de dengue y chikungunya reporta 65 muertes. Los hospitales carecen —además de electricidad—, de insumos, medicinas, agua y alimentos, lo que hace temer una crisis humanitaria.

Casi 2 millones de cubanos han salido de la isla; la falta de inversión en vivienda ha favelizado grandes zonas habitacionales, deteriorando la calidad de vida de los cubanos. Esto no comenzó en 2026, pero sí se agravó con Trump. No es consecuencia del embargo porque han recibido petróleo regalado de Venezuela y México y vendido materias primas y servicios a varios países, etc.

De nada sirve a Cuba tener la mayor población con estudios si carecen de libertad e iniciativa para emprender actividades remuneradas que resuelvan sus problemas. La represión y el racionamiento han sido las formas de control social y político preferidos por el régimen. Sin democracia no hay ni libertad de expresión, información, comunicación, pensamiento, partidos políticos y alternancia. Lo que sí abundan son presos políticos: legado de 67 años de dictadura de una camarilla que se ha enriquecido y que —a diferencia de sus ciudadanos— no ha padecido carencias o racionamiento de algo. Esto se agrava con las presiones políticas y económicas de Trump y su Doctrina Donroe, por la cual pretende alinear a todos los países del continente a su mando militar, político, económico, diplomático y cultural.

A iniciativa de Cuba, Raúl G. Rodríguez Castro “El cangrejo”, nieto de Raúl Castro, negocia con Rubio la transición económica y política, al margen de Díaz Canel. Su oferta es quedarse en el poder a través de una versión de Delcy Rodríguez; aplicar una Perestroika (reestructuración: apertura económica al libre mercado) y una particular “Glasnot” (apertura democrática: libertad de prensa, opinión, etc.) mediante un capitalismo de Estado —como Rusia y China—. De no ceder EU, la alternativa castrista es provocar un éxodo masivo y con ello complicar la situación de Trump, de cara a las elecciones de noviembre.

Para que esta transición no sea regresiva requiere evitar conflictos entre los cubanos de Miami y de la isla, mediante el diálogo y la conciliación; generar riqueza mediante la propiedad privada y la economía libre; inversión extranjera (preferentemente de cubanos); evitar la concentración del poder político y económico en unos cuantos (oligarquías); institucionalización de las fuerzas armadas: quitarles el control ideológico y económico de la población; y que un organismo multinacional coordine la reconstrucción del país y dé contención política cuando el gobierno intente rebasar sus atribuciones.

La desaparición del mito cubano deja huérfanos a supuestos intelectuales de morral, cercanos al poder, que, paradójicamente, ellos serán los únicos que llorarán a Fidel y su herencia maldita; y los populistas antidemocráticos que se han servido de este fracasado mito.

Periodista y maestro en seguridad nacional

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