La afinidad ideológica de Claudia Sheinbaum con la dictadura castrista, y su abierta actitud de apoyar y defender a sus gobernantes —no a su pueblo—, expone imprudentemente a nuestro país a sufrir represalias políticas, económicas, comerciales —y hasta militares—, de Donald Trump.
Preocupado porque de seguir la tendencia Trump perderá la mayoría en ambas cámaras, en las próximas elecciones intermedias de noviembre, ha iniciado su campaña política para recuperar la confianza de los electores, quienes critican su manejo de la inflación y del caso Jeffrey Epstein (los demócratas hoy ganarían por mayoría las elecciones: 56% de los norteamericanos lo desaprueba; 58% piensa que su gobierno va en la dirección incorrecta).
Trump espera revertir las preferencias electorales a su favor y evitar un juicio político, por lo que presumirá los resultados de su intervención limitada en Venezuela, y los que en este periodo logre en contra de los gobiernos de izquierda de México, Colombia y Cuba que, en una primera etapa —como en Venezuela— podría, sin cambiar de régimen, alinearlos a sus intereses económicos, políticos, militares e ideológicos.
En el caso de México las acciones serían específicas: deportación de migrantes, destrucción de laboratorios de fentanilo —que AMLO negaba, en apoyo de los cárteles—; detención o nulificación de narcos y narcopolíticos —con el apoyo, o no, de las fuerzas armadas mexicanas—; sustitución del T-MEC con un acuerdo bilateral; cancelar el apoyo de Sheinbaum a Cuba, paso necesario para debilitar a la dictadura castrista; entre otras.
Según algunos medios, Pemex exportó 17,200 barriles diarios de crudo en 2025 y 17,900 en 2026, además de 2 mil productos refinados a Cuba. El medio Estrella Digital informa que Cuba adeuda a México 12 mil millones de dólares (216 mil millones de pesos), que se podrían traducir en seguridad, hospitales, escuelas, cirugías, contratación de doctores, compra de medicamentos, transporte digno, infraestructura hidráulica para evitar inundaciones, etc.
En fecha reciente, Cuba recibió 90 mil barriles de petróleo de México, lo que generó tensiones entre los gobiernos de México y Estados Unidos, luego de que Trump anunciara la política “cero petróleo para Cuba”. Esto podría traducirse en aumento de aranceles; restricciones financieras; choque diplomático y comercial; sanciones por colaborar con “adversarios”; o bien con acciones agresivas en la extracción de narcos.
Como los católicos —que apoyamos a nuestra Iglesia con nuestros recursos— no estaría mal que en congruencia con su ideología marxista, AMLO, Claudia Sheinbaum, Morena y simpatizantes, aportaran de sus recursos personales a la causa castrista. Lo que está mal, muy mal, es que quiten a los mexicanos recursos necesarios en seguridad, salud, agro, transporte, infraestructura básica, etc.; y que engañen aludiendo a un falso humanismo “en favor de los hermanos cubanos”, cuando en realidad es para sostener a la dictadura.
Con un poco de inteligencia, Sheinbaum y sus asesores podrían entender que los errores que cometan servirán a la campaña electoral de Trump; y si en verdad quisieran el bienestar de los cubanos sería importante convencer a los dictadores a impulsar la libre empresa, la libre contratación, como lo hicieron Rusia y China. Los cubanos, como los mexicanos, venezolanos y nicaragüenses, queremos progreso en y con libertad.
Querámoslo, o no, estamos en medio de un conflicto multipolar en el que requerimos cuidarnos: mejorar la democracia, lograr nuestro bien —y el de los demás— de manera pacífica, armónica y congruente con nuestros principios, no según conveniencias ideológicas.
La relación México-Estados Unidos-Latinoamérica requiere pasar de medirse según la realpolitik (poder militar y económico, intereses, seguridad y supervivencia del Estado) que definen los dirigentes, a establecer relaciones más cooperativas, armónicas y benéficas para el continente, no de subordinación.
Periodista y maestro
en seguridad nacional