Como sabemos, hay varias clases de ignorancia: la inocente e intrascendente, que se resuelve al informarse —nadie está obligado a saberlo todo—; la que requiere resolverse para lograr un objetivo; y la interesada y perversa, que deliberadamente se crea y administra para ocultar la realidad, inducir al error o manipular a los demás a través de su desinformación y desconocimiento.

La ignorancia creada se utiliza para ocultar deliberadamente aquello que puede generar resultados adversos a los intereses de quienes la esconden, en todos los campos: comercial, educativo, religioso, cultural y, especialmente, político.

El estudio de la generación deliberada de ignorancia se denomina agnotología. Surge en 1995, de la investigación sociológica sobre los mecanismos utilizados por la industria tabacalera para que los fumadores desconocieran los efectos del tabaco en su salud, especialmente del cáncer, por el historiador de la ciencia Robert N. Proctor y del lingüista Ian Bolin.

Para lograr la ignorancia deseada se suele generar y vincular ecosistemas (“mercaderes de la duda o agentes de desinformación”: oficinas de prensa, granjas de bots, influencers, pseudo intelectuales y periodistas orgánicos, medios leales, etc.) donde se producen y maquilan (agnotógrafos); difunden dudas, mentiras, postverdad, narrativas falsas, infodemia (agnotografía)…

Su objetivo no es convencer de una mentira, sino diluir la verdad, hacerla “debatible”; saturar los medios de “realidades alternas”, información con sesgo, o ruido (información irrelevante), etc., para que el ciudadano (sujeto agnotológico) prefiera “no saber” o “no creer en nada” ante tantos mensajes contradictorios; y desincentivar a medios de comunicación a investigar (agnotología pasiva) para no ser señalados públicamente.

En la 4t, los agentes agnotogénicos o desinformadores son el presidente de la República, sus invitados, Comunicación social y las “mañaneras” con sus secciones: Detector de Mentiras, Infodemia y Quién es Quién en las Mentiras; los cinco gobernadores de Morena que lo replican (Puebla, Detector de Mentiras; CDMX, Derecho de Réplica; Veracruz, El Pinocho de la Semana; Oaxaca, Saquemos los Trapitos al Sol; y Campeche, Fake News y El Pinocho de Oro) cuyo propósito es engañar al púbico con argumentos falsos; estigmatizar a los informadores y a sus medios; relativizar la verdad, distraer la atención pública (concierto de Shakira) producción de “Cajas Chinas“ o escándalos (Sergio Mayer y la Casa de los Famosos); ruido o información intrascendente (Sheinbaum pide al presidente de Corea del Sur que el grupo BTS amplié sus conciertos en México).

También: no entregar información clave (cifras de desaparecidos); metodología usada para desaparecer desaparecidos y muertes dolosas, etc.; las cifras y fuentes de “los otros datos”; desaparición del INAI, para impedir que se siga conociendo la corrupción de morenistas; ocultamiento de información al clasificarla de “Seguridad Nacional”, para evitar la rendición de cuentas; entre otras.

La 4t pretende ocultar, a través de la agnotogénesis: la reforma política busca otorgarle a Morena la sobrerrepresentación y convertirlo en Partido de Estado; corrupción denunciada por Julio Scherer en su libro “Ni venganza ni perdón”; huachicol fiscal; vínculos de Adán Augusto con el CJNG a través de La Barredora; corrupción de hijos de AMLO; Dos Bocas; Tren Maya; los muertos en la Pandemia, así como los miles de muertos y desaparecidos, entre muchos.

En 2023, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos señaló que estos supuestos ejercicios de verificación gubernamental, además de no contribuir al debate público e incrementar la violencia hacia la prensa, no cumplen con estándares de revisión, imparcialidad y credibilidad.

Así, la promoción de la ignorancia perversa por parte de la 4t, se convierte en requisito fundamental para sus maniobras antidemocráticas y la conservación del poder, a cualquier precio.

Periodista y maestro

en seguridad nacional

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