La golpiza, que la ambición desmedida de poder por parte de la denominada “Cuarta Transformación” ha infringido a la democracia, ha sido terrible.
Los pilares de toda democracia como son: la división de poderes, el respeto irrestricto al estado de derecho, elecciones libres, la libertad de expresión y de prensa, la transparencia y la rendición de cuentas, han sido atacados y disminuidos sistemáticamente. Las pruebas de ello abundan y son innegables, algunos ejemplos son: Sometieron a los poderes legislativo y judicial acabando con su independencia y autonomía, desaparecieron a los organismos constitucionales autónomos que surgieron para frenar los abusos de poder, cooptaron a la institución ciudadana responsable de organizar las elecciones (INE) y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Los ataques a la libertad de prensa y a los derechos humanos es ya cosa de todos los días.
Las consecuencias de lo anterior empiezan a aflorar, los indicadores económicos así lo empiezan a mostrar con total claridad. Por ejemplo: El crecimiento del país es ridículo y más si observamos que prácticamente todos los países del continente han crecido varias veces más de lo que hemos crecido en México, la generación de empleo va a la baja en tanto la informalidad va a la alta, la pérdida de poder adquisitivo de las clases medias es una realidad, y la lista podría continuar y continuar. Consecuencias que sin duda irán afectando de manera creciente el bienestar de toda la población.
Como si lo anterior no fuese suficiente, la cuarta transformación y con tal de perpetuarse en el poder pretende, por conducto de la presidenta Sheinbaum, presentar una iniciativa de reforma electoral que le garantice —aún más— el control del árbitro electoral y sobre todo del poder legislativo al restringir la presencia —voz y voto— de diputados y senadores plurinominales. Con ello la “4T” busca destruir las vías democráticas que ella misma propuso, impulsó y utilizó para llegar al poder.
De aprobarse lo que ya conocemos de la iniciativa presidencial —aprobación que muy probablemente se lograría con el voto “comprado a las dirigencias del PT y PVEM”— se asestaría un golpe más a la debilitada democracia mexicana, que pareciera ya se encuentra en el piso. Parecería que ahora lo que pretende es patear en el piso a nuestra democracia y con ella a nuestros derechos humanos.
Post data: Como en los viejos tiempos del priato más amargo, la cuarta transformación ya fabricó un culpable —chivo expiatorio— del muy lamentable accidente del Tren Interoceánico, ya determinó que el culpable es un conductor —que no tenía licencia— a quien acusan de ir a exceso de velocidad cuando el tren no tenía velocímetro. Con ello pretenden ocultar todas las anomalías relativas a la compra de trenes viejos, la utilización de vías viejas y fuera de especificaciones, las obras de reconstrucción hechas también fuera de especificaciones y con materiales deficientes. Y así ocultar la mediocridad y ruindad de los constructores y supervisores como también la enorme corrupción en que incurrieron.
Exsenador. @gtamborrelmx

