La extracción de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos generó infinita alegría en millones de venezolanos y también una larga lista de reclamos y condenas por parte de un puñado de gobiernos, entre ellos el mexicano, como también de una serie de “analistas y conocedores del derecho internacional”.
Reclamos y condenas que aun y cuando reconocen —en su gran mayoría— que Maduro encabezaba un gobierno criminal y que sin duda cometió crímenes de lesa humanidad —esto independientemente de si un tribunal ya lo juzgó o no—, han sido emitidos, me parece, influenciados por sus propias ideologías, miedos, prejuicios y resentimientos y muy probablemente por desconocimiento tanto de la situación venezolana como lo que implican los PROCESOS de transición.
Considero importante tener presente que el PROCESO de transición mediante el cual Venezuela deberá transitar de una dictadura a un gobierno democrático en el que se respeten las libertades y derechos fundamentales implica varias etapas. Remover al dictador era solo la primera de ellas.
En cuanto a la extracción de Maduro considero importante recordar que fue el pueblo venezolano quien deseando recuperar sus libertades, sus derechos y entre ellos una vida democrática, intentó expulsar del poder a Maduro en 2024 al vencerlo en unas elecciones por demás plagada de irregularidades y de hasta delitos cometidos por el régimen chavista. Elección fraudulenta en la que Maduro se impuso por el uso de la fuerza. En otras palabras, el pueblo venezolano intentó liberarse de Maduro con la ley en la mano, y si no lo logró fue porque el dictador recurrió a una serie de acciones ilegales y abusivas —desapariciones forzadas, asesinatos, violaciones y mucho más—. En suma, Maduro permaneció en el poder por el uso y abuso de la fuerza.
Por lo anterior y agotadas todas las opciones legales y pacificas para recuperar las libertades y derechos del pueblo venezolano, la única opción era remover a Maduro por la fuerza. Fuerza que el mismo pueblo venezolano no tenía ni tendría, no en un plazo de tiempo razonable.
Ahora, removido el dictador y anulada la toxicidad de sus compinches, el reto es establecer un “gobierno de transición” reconocido por todas las partes y que este convoque a unas nuevas elecciones. Elecciones que desde luego deberán ser limpias y cuyos resultados también deberán ser reconocidos por todas las partes.
Finalmente será responsabilidad del nuevo gobierno impartir justicia y sancionar a quienes cometieron delitos. También será responsabilidad del nuevo gobierno, pero sobre todo del pueblo venezolano, el otorgar los perdones que hagan falta a quienes, integrantes del mismo pueblo, en su momento apoyaron al régimen chavista. Solo así volverá la paz, la armonía y el sano desarrollo a Venezuela.
Fuente de los Deseos: Ojalá el mundo entero acompañe a Venezuela en su camino a la libertad. Ojalá sean los venezolanos, todos y de manera democrática, los que decidan el camino que habrán de recorrer. Ojalá vuelva la paz a Venezuela.
Exsenador. @gtamborrelmx

