Guillermo Tamborrel

Una Constitución desmantelada no sirve, ¡despierta!

Los derechos a la atención a la salud y a la educación son simplemente menos preciados

Las razones de existir de cualquier Constitución y entre ellas la nuestra, son varias y diversas. Entre ellas están: Establecer la supremacía de las leyes, establecer la forma de gobierno, definir la organización y funcionamiento de los poderes estableciendo además esquemas de control, y quizá la más importante que es la de proteger los derechos y libertades humanas de los gobernados frente a los abusos de los gobernantes.

Desgraciadamente en México, y debido a la ambición desmedida de poder del entonces presidente López Obrador y su partido, hoy la Constitución mexicana ya no cumple con los objetivos con los que supuestamente fue creada. Veamos:

Supremacía de las leyes: teóricamente todas las leyes debiesen estar alineadas con los principios establecidos en la Constitución. Desgraciadamente eso ya no ocurre, hoy observamos cómo los gobernantes no respetan dichos principios constitucionales ni los contemplados en el derecho internacional de derechos humanos. Peor aún la Suprema Corte de Justicia de la Nación cuya principal responsabilidad debiera ser velar que todas las leyes y las acciones de gobierno respeten los mencionados principios, simplemente no lo hacen para no contrariar a la presidenta.

Forma de Gobierno: La Constitución establece que somos una República representativa, democrática, laica y federal. La realidad es que la representación de las minorías como el concepto de “democrática” se encuentran en entredicho, más aún si se llegase a aprobar lo que ya conocemos de la iniciativa presidencial de “reforma electoral” mejor conocida como “Ley Maduro” (la pretendida disminución de legisladores plurinominales, y el control absoluto sobre el INE así lo indican).

Definir la organización y funcionamiento de los poderes estableciendo además esquemas de control. Esquemas que hoy simplemente no existen, la división de poderes, el esquema de pesos y contrapesos son también inexistentes. Todos los poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) están subordinados a la voluntad de la presidenta y sobre todo de su Jefe de Palenque.

Protección de los derechos y libertades humanas de los gobernados frente a los abusos de los gobernantes. En este rubro el actual régimen se ha lucido, hoy las violaciones a derechos y libertades humanas son generalizadas y sistemáticas lo que les confiere ya el carácter de “crímenes de lesa humanidad”. Derechos como la libertad de prensa y de expresión son cotidianamente amenazados, la atención a la salud y la educación son simplemente menospreciados, la desaparición de personas es ignorada, las elecciones libres son solo un recuerdo, y el derecho para participar en las acciones de gobierno directamente o por medio de representantes esta a punto de desaparecer.

En suma, nuestra Constitución, que nos llevó décadas construir, ha sido desmantelada de tal forma que ya no cumple con su razón de ser. Es imperativo que las y los mexicanos despertemos y la hagamos valer.

Exsenador. @gtamborrelmx

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