El mundial de futbol FIFA 2026 ha arrojado una serie de resultados realmente sorprendentes. Equipos catalogados, desde la perspectiva futbolística, como “equipos grandes” han sucumbido, o sufrido para ganar, ante equipos “chicos” que en el papel parecían mucho más débiles y fáciles de derrotar. “Equipos grandes”, cuyos integrantes tienen contratos por decenas y cientos de millones de dólares, caen o sufren para vencer a equipos con jugadores que apenas ganan unos cuantos miles de dólares (Los contratos de los integrantes de la selección española valen 1,370 millones de dólares, la de Cabo Verde vale 60 millones, el resultado del partido entre ambos equipos fue 0-0. La selección argentina vale 950 millones de dólares y apenas pudo vencer a Cabo Verde 3-2).
Entre las muchas razones de dichas “sorpresas” encuentro las siguientes:
Determinación de triunfo. - Observo en los equipos “chicos o débiles” una sólida convicción por alcanzar la victoria y no solo un deseo efímero de ganar o de lucimiento personal. Porque juegan sin complejos. Determinación que los lleva realmente a correr los 90 o 120 minutos y a pelear cada balón sin limitarse por miedo a sufrir una lesión. La entrega es total.
Unidad. - El futbol es un juego de equipo y la victoria se alcanza solo cuando los jugadores entienden que su victoria está en el triunfo del equipo, cuando se juega con humildad y se privilegia la eficacia del equipo sobre el lucimiento personal.
Las dos razones mencionadas las pudiésemos considerar también como requisitos para un país que desea “ganar” el desarrollo integral y bienestar de su población.
En el caso de México lo anterior es clarísimo, no ganamos porque los mexicanos no nos entregamos. Y no nos entregamos, no porque no quisiéramos, no nos entregamos porque no tenemos la certeza de nada, porque el denominado “estado de derecho” es solo una frase de discurso, porque justificadamente no confiamos en el Poder Judicial, porque no gozamos de la seguridad, la paz y la tranquilidad -y muchas carencias más- a las que tenemos derecho, porque observamos como los mentados narcopolíticos se conducen con impunidad.
No ganamos porque no trabajamos en unidad, porque el gobierno, por sus prejuicios y resentimientos y aferrado a ideologías fracasadas, no entiende que sin unidad México no saldrá adelante, porque no entiende que solo no puede y que necesita de todos los mexicanos, porque tampoco entiende cual debiera ser su papel ya que lejos de construir las condiciones para que todos los mexicanos nos desarrollemos, se aboca a dividirnos y a enfrentarnos entre nosotros, porque pareciera que en lugar de asumirse como un aliado se dedica a entorpecer el camino de todos aquellos que no piensan como ellos.
Fuente de los Deseos: Ojalá el gobierno recapacite y se de cuenta que si no otorga las garantías necesarias para que todos los mexicanos actúen con la determinación de construir un mejor país para todos y no fomenta la unión entre mexicanos y gobierno, simple y dolorosamente fracasará.