Para desgracia de México y más para las generaciones actuales de niñas, niños y adolescentes, la presidenta de México está dejando pasar la oportunidad de corregir y mejorar la calidad de la educación pública.

Si bien la presidenta tuvo el valor de corregir la errada política de seguridad del expresidente López Obrador de “abrazos y no balazos” (¿o será que dicho cambio se lo impuso el presidente Trump?) pareciera no tenerlo para reconocer y por tanto corregir los materiales educativos ꟷlibros de texto, guías para maestros, etc.ꟷ que fueron diseñados para un nuevo modelo educativo: La Nueva Escuela Mexicana. Un modelo, que a decir de maestros y expertos de todo tipo esta más orientado a adoctrinar a los estudiantes que a prepararlos para enfrentar con éxito la realidad del SXXI.

Si bien es cierto que el tema de la educación pública es muy complejo ꟷy más porque se ha politizadoꟷ y contiene muchas aristas, el despido del director general de materiales educativos de la Subsecretaría de Educación Básica, Marx Arriaga, le dio a la presidenta la oportunidad de convocar a los maestros, a los expertos en educación y pedagogía, a los padres de familia, a los empleadores, a plantear y diseñar nuevos materiales educativos que sí respondan a las necesidades reales educativas y no a ideologías fracasadas que el mundo ya dejó atrás.

En lugar de aprovechar la oportunidad la presidenta se limitó a decir que los libros de texto y que la “Nueva Escuela Mexicana” permanecerían y que solo se agregarían contenidos relacionados con las mujeres en la historia.

Una terrible consecuencia adicional de no mejorar la educación pública es que, salvo verdaderas excepciones, la brecha socioeconómica entre quienes tienen la oportunidad de asistir a una escuela privada y quienes no, se irá ampliando. Para nadie es un secreto que en términos generales la educación privada ofrece una mejor preparación que la que ofrece la escuela pública. Ello se refleja en el hecho de que todo padre de familia tiene la aspiración de que sus hijos acudan a una escuela privada antes que a una pública, y para lo cual están dispuestos a hacer un gran sacrificio económico.

Una consecuencia más está en el hecho de que ahora las empresas, sobre todo aquellas que ofrecen mejores salarios, para determinar el lugar de sus inversiones ꟷy con ella la generación de empleoꟷ, analizan, entre otras cosas, la calidad del llamado capital humano. Ello significa que si nuestros jóvenes no están bien formados las empresas optarán por instalarse en otros países en los que la “mano de obra”, en todos sus niveles, desde los básicos hasta los directivos, sea superior.

Fuente de los Deseos: Ojalá la presidenta tenga la humildad de reconocer que el modelo de la “Nueva Escuela Mexicana” y sus materiales educativos son un fracaso y ojalá tenga el valor de corregir.

Exsenador. @gtamborrelmx

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