Triste pero cierto, el Presidente López Obrador nuevamente nos engatusó. El engaño, que nos costará de una o de otra manera 6 mil millones de dólares, consistió en hacernos creer que con la compra de 13 plantas generadoras de energía eléctrica a la compañía española Iberdrola se fortalecía a la Comisión Federal de Electricidad y con ello la soberanía energética nacional ya que ahora la CFE va a producir el 55% de la energía que se genera en el país (estaba en 39%). Inclusive se atrevió a decir que la compra equivalía a una segunda nacionalización.
Las razones para afirmar que el presidente nos engañó son:
1.- La energía generada por las 13 plantas ya era, por contrato, entregada-vendida al 100% a CFE. No se incrementó la capacidad de generación a nivel nacional, capacidad que nos es urgente acrecentar.
2.- Las plantas compradas son en su mayoría sumamente viejas (la mayoría tiene entre 10 y 25 años de funcionamiento).
3.- Excepto una, las generadoras adquiridas son de ciclo combinado y funcionan a partir de la quema de gas natural. Más del 90% del gas consumido en México es importado.
4.- Diversos estudios han demostrado que la operación de una planta generadora de energía eléctrica por parte de la CFE es más cara que la operación realizada por privados.
5.- El mundo entero está migrando de la producción de energía originada en la quema de hidrocarburos (energía más cara y sucia) a energías limpias.
6.- Construir plantas nuevas por la misma capacidad nos hubiera costado sobre 8 mil millones.
En suma, compramos caras una serie de viejas plantas generadoras de electricidad. La mayoría (12 de 13) de las plantas lo hacen con una tecnología vieja y que va de salida en el mundo entero y para acabar de amolarla el costo de operación se va a incrementar y aun así el Presidente y sus corifeos nos dicen que la soberanía nacional se fortaleció (lo peor es que hay quien se lo creyó).
Preguntas indiscretas: Ante las razones mencionadas que comprueban lo absurdo de la adquisición de las plantas de generación de electricidad mencionadas me quedan dos preguntas:
1) ¿El Gobierno de México es ignorante, incompetente —por decir lo menos— y lo “chamaquearon” o hubo un sustancioso moche?
2) ¿Por qué no se invirtió ese dinero en plantas de generación de energías limpias que tanta falta nos hacen?
Exsenador