Hemos podido observar cómo las distintas fuerzas del Estado detienen o eliminan a distintos grandes jefes del narco o cómo estos se eliminan entre sí en la lucha por los territorios y los mercados.
Desgraciadamente y como la Hidra de Lerna -a la que si le cortaban una cabeza le salían dos-, también hemos podido observar cómo dichos grandes jefes son rápidamente sustituidos e inclusive como se multiplican los grupos criminales. Por ejemplo: el “03” -hijastro del “Mencho”- es el nuevo líder del CJNG o el “Mayito Flaco -hijo del “Mayo” Zambada- como líder del Cartel de Sinaloa. Así los esfuerzos de las distintas corporaciones y de las Fuerzas Armadas parecieran vanos y la pérdida de vidas humanas parecieran perdidas inútiles.
Para acabar con el surgimiento de los grandes jefes, cómo también para poder debilitarlos y extinguirlos, y así devolver la paz y tranquilidad a los mexicanos, es necesario acabar con ellos como Hercules acabo con la hidra: eliminando a la cabeza principal.
Es decir, se podrán detener y detener a los jefes, pero si no se detiene y elimina a la cabeza principal de los carteles, no resolveremos el grave problema de la inseguridad en el país. Aunado a este hecho también se debe reconocer que ahora la cabeza principal no es solo quien da protección e información de seguridad a los grupos del crimen organizado, también y de manera repudiable, la cabeza principal está ya en la fundación, dirección y coordinación de grupos criminales como en el caso de La Barredora de Tabasco.
Reitero, en tanto no se investigue y detenga a las “cabeza principal de hidra”, a los denominados narcopolíticos, los grupos criminales y el enorme daño que ocasionan todos los días persistirán. Quizá cambien los grandes jefes o lo jefes territoriales u operativos, pero el grupo criminal, el cartel, perdurara en perjuicio de los mexicanos.
Por lo anterior es imprescindible que la presidenta Sheinbaum y su gobierno, si verdaderamente quisieran brindar seguridad, paz y tranquilidad al pueblo de México, dejen de proteger a aquellos narcopolíticos que fungen como la “cabeza principal de la hidra”.
Asumo que si son públicos los indicios, claros y contundentes, de quienes pudiesen ser “cabeza de hidra” (Rocha Moya, Américo Villarreal, Marina del Pilar Ávila, Adán Augusto López, Mario Delgado, entre otros sospechosos), la presidenta ya debe saber quiénes son.
Lamentablemente y aun sabiendo quienes son y teniendo los elementos para detenerlos, enjuiciarlos y sancionarlos, la presidenta y su gobierno y por alguna oscura e inconfesable razón se niegan a hacerlo. Sobre sus hombros recaerán: miles y miles de muertes evitables, la perdida de oportunidades de crecimiento y desarrollo para millones de mexicanos, y muchas consecuencias más. La historia los juzgará y los repudiará.