Guillermo Tamborrel

La escalera rota

Una buena educación, integral y de calidad, constituye quizá la escalera más poderosa para escapar de la pobreza y alcanzar niveles más altos de bienestar. No lo garantiza, pero multiplica las oportunidades.

Por el contrario, una educación deficiente rompe la escalera ya que ésta conlleva un menor aprendizaje y limita el desarrollo de capacidades y habilidades. Quien sale de la escuela sin las herramientas necesarias tendrá menos probabilidades de acceder a empleos productivos y bien remunerados y, por lo tanto tendrá mayores dificultades para romper el círculo de la pobreza y acceder a niveles de bienestar más altos.

Por lo anterior es indispensable evaluar objetivamente la calidad y cobertura de la “nueva escuela mexicana” implementada a partir del 2019 por el gobierno federal.

Una evaluación profesional es la “Prueba PISA”, aplicada en 2025 en 91 países y economías, que mide hasta qué punto el educando puede utilizar los conocimientos y habilidades adquiridos para desenvolverse y resolver problemas, fundamentalmente en matemáticas, lectura y ciencias.

Desgraciadamente los resultados de México son preocupantes. En 2025 en matemáticas obtuvimos 388 puntos vs 409 en 2018, una caída de 21 puntos. Más grave aún: sólo 3 de cada 10 jóvenes alcanzaron el nivel básico de competencia. En lectura pasamos de 420 puntos en 2018 a 408 en 2025, una caída de 12 puntos, lo que indica que solo la mitad de los estudiantes alcanzo el nivel básico de comprensión de lectura. En ciencias también caímos, pasamos de 418 en 2018 a 414 en 2025. La caída es generalizada. La escalera está rota.

En lo que respecta a cobertura tampoco avanzamos. Si utilizamos la tasa neta de escolarización —el porcentaje de menores matriculados en el nivel que corresponde a su edad—, en primaria pasamos de 98.7% en ciclo escolar 2018-2019 a 94.5% en ciclo 2024-2025; en secundaria, de 84.0% a 82.2%, y en media superior, de 63.3% a 62.7%. En otras palabras, siete años después tenemos, proporcionalmente, menos niños y jóvenes cursando el nivel educativo que corresponde a su edad.

Es importante tener presente que generalmente la educación esta relacionada con los ingresos de las personas. Según la ENIGH 2024 del INEGI, una persona con estudios hasta primaria percibió en promedio $ 5,345 mensuales; con secundaria, $ 7,978; con preparatoria, $ 9,746, y con estudios profesionales, $ 17,236 pesos. Es decir, una persona con estudios profesionales percibe, en promedio, más de tres veces el ingreso de quien sólo alcanzó la primaria.

Por lo anterior podemos afirmar que si bien las becas, y todos los apoyos a la educación -útiles, transporte, uniformes, etc.- son muy importantes, no son suficientes. No basta con permanecer en la escuela. La educación debe proporcionar conocimientos y habilidades que permitan a cada persona construir un futuro exitoso. Y eso, desgraciadamente, hoy no está ocurriendo, hoy la escalera está rota.

“La Nueva Escuela Mexicana” ha fracasado en calidad, cobertura y por tanto en su función social.

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