La Constitución establece el siguiente principio: “En todas las decisiones y actuaciones del Estado se velará y cumplirá con el principio del interés superior de la niñez, garantizando de manera plena sus derechos”. Principio que además está contenido en tratados internacionales en materia de derechos humanos.
Por lo anterior vale la pena preguntarnos si dicho principio está presente en el diseño e implementación de políticas públicas o si solo es un principio abandonado a causa de los resentimientos, prejuicios y ambiciones de las y los lideres de la autodenominada “cuarta transformación”.
Para responder la pregunta es necesario evaluar el respeto y ejercicio de los derechos de los menores de edad como: educación, salud y alimentación, vida libre de violencia, identidad y varios más.
Tomemos como ejemplo la educación: Al observar distintas evaluaciones, inclusive de carácter internacional como la prueba PISA, encontramos que la calidad educativa en México desde el 2018 ha disminuido, perdiendo también lugares en las tablas comparativas internacionales. Si bien las razones de dicha disminución son diversas y complejas, encontramos hechos como la muy pobre calidad de los materiales educativos. Expertos en la materia han señalado con contundencia que los libros de texto gratuitos, además de presentar errores ortográficos y de contenido, y de una muy deficiente calidad pedagógica, están más orientados a ideologizar a los estudiantes que a prepararlos para enfrentar los retos del SXXI —uso de la inteligencia artificial y otras tecnologías avanzadas.
Si lo anterior es grave, resulta peor aún que la presidenta, teniendo la oportunidad de convocar a expertos, a maestros, a pedagogos y a empleadores y emprendedores para diseñar nuevos y mejores libros de texto, señale que el modelo educativo de la “Nueva Escuela Mexicana” y por tanto los libros de texto actuales permanecerán. Todo ello para no confrontarse con “los duros de Morena” y seguir ideologizando a los menores de edad de tal forma que a futuro les permitan conservar el poder.
En otras palabras, la presidenta y su partido prefirieron conservar el poder a costa de brindarle a los menores de edad las herramientas necesarias para enfrentar con éxito los retos del SXXI.
En conclusión, el principio de “interés superior de la niñez” es solo un discurso, es un principio abandonado gracias a los prejuicios, resentimientos y ambiciones de la cuarta transformación (que, en hechos como este, se traiciona a sí misma).
Exsenador. @gtamborrelmx