Guillermo Tamborrel

¿Hay o no crisis en el sistema público de salud?

La presidenta Claudia Sheinbaum si bien reconoce que hay problemas a resolver como son, el abasto de medicamentos y deficiencias en la atención clínica hospitalaria, sostuvo que no puede afirmarse que las cosas estén funcionando muy mal y rechazó, el pasado martes 13 de octubre, que exista una crisis en el sistema de salud mexicano.

Sin embargo, pareciera que la realidad desmiente a la presidenta. Cifras oficiales y los estudios independientes señalan lo siguiente:

El “gasto de bolsillo” -dinero que los pacientes se ven obligados a erogar para atender su salud- según México Evalúa, creció durante 2018-2024 y en términos reales, en promedio 41 %. Creciendo en un 83 % para las familias más pobres.

El número de hogares que se vieron afectados por un “gasto catastrófico” -gasto que se presenta cuando la familia se ve obligada a endeudarse o a vender su patrimonio para pagar una operación o un tratamiento médico-, llego a un millón cien mil, 64.5 % más que en 2018 (fte: México Evalúa).

El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) señala que, aunque 63% de la población reporta afiliación a una institución pública. Seis de cada diez personas que recibieron atención médica acudieron a servicios privados o consultorios de farmacia.

Las múltiples declaraciones de médicos y enfermeras en el sentido de que carecen de lo indispensable para atender a sus pacientes. Los últimos fueron los trabajadores del IMSS la semana pasada.

Si los datos antes citados son preocupantes más lo son los siguientes:

Según la OCDE, México registra una tasa de 418 muertes evitables por cada 100 mil habitantes, frente a 222 del promedio de sus integrantes. De ellas, 243 corresponden a causas prevenibles -ej. Vacunación, detección de riesgos, etc.- y 175 a enfermedades cuya mortalidad puede reducirse mediante atención médica oportuna y eficaz. México figura entre los tres países de la OCDE con mayor mortalidad evitable. Además, nuestra esperanza de vida es de 75.5 años, 5.6 menos que el promedio de esa organización.

En suma: Los mexicanos vivimos menos que quienes viven en otros países de la OCDE y padecemos una de las mayores cantidades de muertes evitables. Gastamos cada vez más en atender nuestra salud y de nuestras familias en el sector privado.

Así, y desde la perspectiva de los derechos humanos tenemos que el derecho a la salud existe, y pareciera que solo se puede gozar cuando el ciudadano tiene que pagar por lo que el Estado debiera garantizar.

Ante estas cifras y hechos, resulta difícil conciliar el discurso oficial, que proclama que la salud es un derecho y no una mercancía, con la realidad que enfrentan millones de mexicanos. La presidenta anuncia hospitales, equipamiento y nuevos esquemas de distribución de medicamentos. Bienvenidas sean esas acciones, pero su eficacia debe demostrarse con resultados, no con anuncios. Lo verdaderamente importante es que los ciudadanos reciban consultas, tratamientos y medicamentos oportunamente, sin arriesgar su patrimonio ni, mucho menos, su vida.

Finalmente te reitero la pregunta: ¿Hay o no una crisis en el sistema público de salud?

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