Con frecuencia escuchamos a la presidenta Sheinbaum y a sus voceros expresar, al intentar justificar el porqué de sus decisiones y acciones, que estas obedecen a lo que el pueblo decidió con su voto. Es decir, manifiestan que dichas acciones están alineadas con lo que el pueblo expresó y mandó en las urnas.

Por ejemplo: Al presentar la reforma al Poder Judicial, la presidenta manifestó que esta obedecía a la voluntad popular ya que según ella el pueblo votó por un sistema de justicia distinto.

Es importante reconocer que el discurso oficial es política y electoralmente impecable. Es un discurso basado en frases populistas que sin duda son atractivas y pegajosas. Entre ellas están —palabras más, palabras menos— las siguientes: “El pueblo decide, el pueblo manda”, “a diferencia del pasado, cuando solo unos cuantos decidían ahora es el pueblo el que tiene la última palabra”, “el pueblo de México decidió mayoritariamente tal o cual”.

Por lo anterior vale la pena evaluar si efectivamente “el pueblo decide y el pueblo manda” o si este es engañado con ese discurso.

Por un momento dejemos de lado la realidad, ignoremos que las y los candidatos morenistas obtuvieron millones de votos a consecuencia de la extorsión por parte de los llamados “Servidores de la Nación” que amenazaron con quitarle el beneficio de los programas sociales a quien no votara por Morena, ignoremos también que hubo millones de “votos obligados” por el crimen organizado a favor de los candidatos morenistas, ignoremos que millones de electores votaron por Morena porque se creyeron los supuestos logros de la cuarta transformación o que Morena representaba la opción menos mala (la oposición, en términos generales y salvo algunas excepciones estaba —y está— para llorar). Asumamos que efectivamente la razón por la cual los electores votaron a favor de Morena —o sus aliados— fue porque querían un nuevo Poder Judicial (para seguir con el ejemplo).

En este caso hipotético votaron a favor de dichas propuestas sobre 36 millones de electores de un padrón total de prácticamente 100 millones. Es decir, votaron a favor de las propuestas morenistas una de tres personas con derecho a voto y dos no lo hicieron (24 millones votaron por otras propuestas y cerca de 40 millones no votaron porque o no pudieron votar o porque no se convencieron de votar por propuesta alguna).

De lo anterior se concluyen varias cosas, entre ellas que es falso que quienes supuestamente votaron libre e hipotéticamente por las propuestas de Morena representen el sentir y pensar del pueblo. Por tanto, también se concluye que son absolutamente falsas las aseveraciones de que “el pueblo decide, el pueblo manda”.

Fuente de los Deseos: Ojalá el Gobierno de México asuma la titularidad y la responsabilidad de sus decisiones. Ojalá deje de esconderse detrás de una supuesta voluntad popular.

Nota al margen: Ente mas leo y escucho declaraciones oficiales sobre el reporte del Comité contra la desaparición forzada de la ONU, más me decepciono del gobierno y más me convenzo de que nos mienten y mienten.

Exsenador. @gtamborrelmx

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