Guillermo Tamborrel

El pavor a la verdad

Los ataques constantes y variados del Gobierno de México, de sus legisladores y hasta de los “jueces de consigna” que considero a su servicio contra la libertad de expresión, la libertad de prensa y el derecho humano a la libertad de opinión y de expresión, me llevan a pensar que el gobierno de la autodenominada “Cuarta Transformación” tiene miedo; qué digo miedo: tiene pavor a que cada día seamos más y más las y los mexicanos que conozcamos la verdad sobre sus acciones de gobierno y las condiciones que guarda el país, y que, por ende, le retiremos nuestro voto y apoyo. Es por ello que observo que la 4T busca callar a sus críticos a como dé lugar.

Es importante tener presente que el derecho humano a la libertad de opinión y de expresión incluye los derechos de no ser molestado a causa de opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Lo anterior significa que cualquier acción que atente, o amenace con hacerlo, en contra de la libertad de prensa y del derecho de los ciudadanos de recibir información y de difundirla en sus redes sociales, es una violación a los derechos humanos y, como tal, debe repudiarse y sancionarse.

Desgraciadamente, percibo en los ataques a periodistas, medios de comunicación y hasta a ciudadanos independientes una estrategia perversa que busca no borrar o retirar por la fuerza una publicación, sino propiciar la llamada autocensura. Recordemos que, en la censura “clásica”, es la autoridad quien ordena callar; en la autocensura, que es más efectiva, es el ciudadano, periodista, caricaturista o medio de comunicación quien decide callar por miedo a las consecuencias de opinar y exhibir al gobierno en turno. La mordaza perfecta es aquella que el propio ciudadano termina poniéndose.

La estrategia de la 4T para inducir a la autocensura contempla no solo la ilegal intimidación, exhibición y descalificación de comunicadores y periodistas en “la mañanera” o la “compra de la nota” —si tratas bien al gobierno, entonces este te contrata publicidad; si no lo haces, no te contrata—, sino también establecer normas ambiguas que, al ser aplicadas por un juzgador “a modo de la 4T”, llevarían al supuesto infractor a pagar multas elevadísimas o hasta a ir a prisión.

Un ejemplo de lo anterior es la última iniciativa presidencial que propone modificar la Ley que Protege la Propiedad Industrial, mejor conocida como “ley antimeme”, para prohibir las parodias y memes que emplean la identidad gráfica del Gobierno. La iniciativa plantea penas de prisión y sanciones económicas. Desde luego, los legisladores de Morena dicen que lo anterior no es cierto y vierten una serie de mentiras y pretextos para aprobarla. Es por ello que les pregunto:

¿Por qué no establecer expresamente que la crítica política, el periodismo, la caricatura, la sátira, la parodia y los memes están protegidos por la libertad de expresión?

Desgraciadamente, no lo harán. Tienen pavor a la verdad.

Exsenador. @gtamborrelmx

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