Guillermo Tamborrel

¿De qué pueblo provienen la presidenta y quienes la rodean?

No utilizan sus cargos y capacidades en beneficio de la paz y armonía entre mexicanos

La presidenta Sheinbaum pronunció, durante la Cumbre de la Defensa de la Democracia celebrado el pasado fin de semana en Barcelona, España, un discurso con fragmentos, debo reconocerlo, francamente hermosos, otros fragmentos me parecieron incompletos, otros demagógicos, y algunos más me parecieron que salieron sobrando por contener veladamente prejuicios y resentimientos.

Porque me parecieron acertadas las palabras con las que la presidenta abrió su discurso las cito a continuación:

“Vengo a la Cumbre por la Democracia, a nombre de un pueblo trabajador, creativo y luchador, pero, sobre todo, profundamente generoso; un pueblo que ha aprendido a resistir sin odiar; a defender sus derechos, sin dejar de respetar a los demás; a creer en la paz, incluso, cuando la historia le ha puesto pruebas difíciles.

Vengo a nombre de un pueblo solidario hasta en la adversidad, profundamente humano, que se resiste al individualismo, que rechaza la discriminación y se niega con dignidad a mirar al otro o a la otra desde el desprecio”.

Palabras profundas que describen parte importante de la esencia de prácticamente todos y cada uno de los mexicanos. Esencia que nos enorgullece ya que nos hace ser cada día mejores seres humanos, esencia que nos une y fortalece como nación.

Palabras que también nos recuerdan que lamentablemente hay personas que, dominadas por prejuicios, resentimientos y apetitos personales, si odian y si discriminan a quienes no piensan como ellas. Peor aún, son personas que lamentablemente teniendo la oportunidad de sembrar paz y armonía hacen lo contrario, fomentan la mirada y el trato despectivo, promueven la discriminación y siembran el odio y la división entre mexicanos, división que finalmente a todos intoxica y debilita.

Entre dichas personas observo en primer lugar al expresidente López Obrador y a quienes lo acompañaron en su gobierno. En la realidad el expresidente se dedicó a sembrar el odio entre mexicanos cuando discrimino y señalo despectivamente a todos aquellos que no pensaban como él.

Observo también dentro de este grupo de personas, que no utilizan sus cargos y capacidades en beneficio de la paz y armonía entre mexicanos, a la presidenta Sheinbaum, a los legisladores y gobernadores emanados de Morena y sobre todo a la dirigencia y voceros de ese partido político.

Si bien es cierto que las denostaciones y el fomento de odio por parte de la presidenta han disminuido en frecuencia y toxicidad —comparadas con las del expresidente López Obrador—, los demás actores políticos antes mencionados no han dejado de repetirlas (imagino que creen que así se ganarán el beneplácito presidencial. Igual que en los tiempos del PRI más rancio).

Es por lo anterior que me pregunto: “de qué pueblo vienen la presidenta y quienes la rodean”. Del pueblo de México que ella misma describe, definitivamente no.

Exsenador. @gtamborrelmx

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