Gerardo Proal de la Isla

Instinto

La vida real es un bosque donde los caminos se aprenden a fuerza de transitarlos

27/04/2023 |07:44Gerardo Proal de la Isla |
Redacción Querétaro
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Hay ocasiones en la vida en las que buscamos la relativa seguridad de los claros, aquellos espacios de lugar y tiempo donde no hay obstáculos y nos movemos pensando que las cosas estarán mejor ahí que en cualquier otra condición. Vemos el bosque a la distancia, repleto de árboles, ramaje, donde la luz no penetra ni ilumina el camino como lo deseamos. Sin embargo, el instinto nos hace saber que en realidad el bosque es el lugar más seguro para nosotros. Hay en ese instinto, un aprendizaje que se lleva en la sangre, un mensaje obsequiado por nuestros ancestros para buscar prolongar su legado y en su momento el nuestro.

La vida real no es un claro, es un complejo bosque donde los caminos se aprenden y reconocen a fuerza de transitarlos; donde cada tiempo hay nuevas veredas con sus propios obstáculos y beneficios. Es ahí, en el bosque, donde se encuentran las oportunidades para obtener el sustento diario e ir dando forma al propio legado para nuestra descendencia. A diferencia de muchas especies, las que encuentran en el instinto su mayor riqueza para llevar adelante su vida en una cotidiana lucha por alimentarse y por mantenerse vivos, el ser humano tiene la inteligencia y la posibilidad de aprender y enseñar con mayor claridad. Aunque a veces, desestimamos nuestro instinto y asumimos riesgos, siempre es bueno hacerle caso cuando llama nuestra atención.

Así me invita a pensar esta fotografía tomada en una carretera a la distancia, en el tránsito entre el invierno y la primavera, donde una linda hembra de venado camina hacia la seguridad de su bosque, ya que el instinto le indica que siempre es mejor estar ahí. Ya lejos del lugar y del invierno, ojalá y haya más árboles que automóviles en nuestro bosque citadino que es el Querétaro nuevo que deseamos conservar.

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