Es curioso, pero tarde o temprano la vida nos coloca en disyuntivas y nos obliga a tomar decisiones que cambian, mas allá de nuestra voluntad, el camino de la misma llevándonos a escribir de alguna manera particular nuestra historia e inclusive la de otros seres humanos. Conocer o no a alguien en un momento determinado. La llegada no planeada de un hijo o una hija para una pareja. Conocer de manera fortuita a alguien que será fundamental en tu futuro emocional, de trabajo o de cualquier otra responsabilidad.
Así la vida está llena de esos momentos que propician una nueva decisión a la que damos seguimiento y que finalmente nos cambia el presente y el futuro. Más curioso aún, es cuando la vida te pone enfrente una prueba o una serie de pruebas muy difíciles que te empujan a tomar un sendero totalmente distinto al camino que hasta el momento seguías y tus decisiones deben ser meticulosamente analizadas, buscando con ello disminuir los riesgos que pudieras enfrentar más adelante. De una u otra forma, dejas atrás un paisaje al que estabas acostumbrado mirar cada amanecer y cada anochecer, para conocer otros horizontes muy distintos que te convierten en indispensable el aprendizaje de cosas nuevas alrededor de todo lo que tiene que ver contigo mismo o misma.
Cuando estos cambios de dirección se presentan en una edad joven, el ánimo y la fuerza para hacerles frente son positivamente diferentes y tenemos con ello mayores probabilidades de aprovechar la oportunidades que ello traiga consigo con capacidad de sobra para hacer frente a las condiciones y circunstancias que el nuevo sendero presenta a cada paso. Sin embargo, hay al tiempo ocasiones en que las circunstancias nos obligan a tomar decisiones ni siquiera imaginadas y con ello a cambiar drásticamente el camino de cada quien. Se dan en momentos cuando uno piensa que ya no debería haber cambios de gran magnitud. No obstante, siempre habrá un tiempo en el que iremos perdiendo esas habilidades y capacidades que tenemos en la juventud y las circunstancias terminarán siendo muy diferentes.
Por eso, si la vida nos obliga a cambios de decisión cuando aún hay salud y ánimo, lo único que debemos hacer es asumir una actitud aderezada de ánimo y fortaleza para seguir adelante mientras nos sea posible. Empezar una y otra vez, suele ser parte de esta, la única vida que tenemos la certeza de vivir hasta que termine, pero mientras tanto, si hay manera, las decisiones nos pueden llevar a nuevos caminos que no hemos recorrido y que pueden traer consigo grandes satisfacciones que tampoco llegamos siquiera a imaginar.
Los países, las ciudades y las comunidades en general, al igual que las personas, pero con una vida mucho más larga que la de varias generaciones completas, suelen hacer frente a nuevas decisiones que, como sociedad en su conjunto, deben tomar, y son las que les lleva a recorrer caminos a un destino diferente, definiendo su vocación como sociedad en conjunto para abrir espacios y oportunidades a sus habitantes que buscan en su propia etapa de vida decidir lo mejor para ellos. Así escriben su propia historia que solo el tiempo tiene también la oportunidad de valorar y de acomodar en su justa dimensión. Así será también en este Querétaro nuevo que deseamos conservar.
@GerardoProal
























