Desde tiempos inmemoriales, muchos seres humanos han hecho su recorrido personal por la vida dejando atrás su lugar de origen para alcanzar sueños que llevan implícita la ausencia y la distancia de los suyos.
Conforme la humanidad ha evolucionado, también lo han hecho los medios para moverse, lo hacen por aire, además de agua o tierra. En nuestro tiempo hay aeronaves que surcan mares y continentes para llevar a la gente de uno a otro lado del mundo, lo que ha facilitado emprender recorridos mucho más ambiciosos como lejanos.
Otros lo hicieron desde hace siglos en barcos, barcas, balsas y más, que flotando en el agua, buscan hacer suya la oportunidad que ofrecen las corrientes de agua para recorrer distancias que en ocaciones les significa océanos completos y llegar a donde nunca se habían siquiera imaginado, en puertos distantes donde construyeron o construyen un nuevo destino.
Muchos más se han aventurado por tierra, abriendo brechas por valles y planicies o mirando hacia lo alto de montañas en la búsqueda de un nuevo horizonte que lleva mucho más tiempo recorrer y que implica más obstáculos en el trayecto al enfrentar el cruce de fronteras.
Hubo y hay quienes no lograron o logran concluir el viaje, tristemente no lo alcanzan o peor aún, mueren en el intento. La aventura se transforma en drama o en tragedia. Pero los seres humanos lo siguen intentando por que hay quienes logran alcanzar el sueño de una nueva vida en otro lugar y eso los mueve a ello.
Seguramente ninguna historia está exenta de emociones, por lo que muy probablemente estarán presentes la ilusión, el anhelo, la esperanza, pero también el miedo, la angustia y la desesperación.
La vida se construye de recorridos y es algo que llevamos en la sangre y que compartimos desde siempre. Por eso, no dejamos de soñar con o aventurarnos en actividades que engloban las emociones en la adrenalina, para sabernos vivos.
Esta fotografía que les comparto con un deporte de montaña y de adrenalina para quienes lo practican, muestra un ejemplo de ese cúmulo de emociones y ejemplifica metafóricamente en las huellas sobre la nieve, los tantos recorridos que la gente ha hecho, en ese afán de saberse y sentirse viva, ahí, donde han decidido vivir, como lo es este Querétaro nuevo que deseamos conserva.
@GerardoProal
























