Francisco Flores

Opinión. Mensaje con dedicatoria, en la UAQ

Desde hace varios meses, Gilberto Herrera ha intentado construir una narrativa de que sufre persecución política, por una investigación

FOTO. CÉSAR GÓMEZ

En política es común escuchar la frase “si hace como pato, camina como pato, nada como pato y grazna como pato, entonces es un pato”. Es un razonamiento para señalar lo obvio.

Por eso, desmenucemos algunos hechos que le dan sentido a la frase referida.

Ayer, la rectora de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), Silvia Amaya Llano, presentó su segundo informe. En unas cuantas líneas puntualizó que nadie puede desestabilizar a esta institución debido a que es más fuerte que cualquier calumnia y más firme que cualquier interés personal y agregó que la universidad no es botín de nadie.

Hay una pregunta lógica en todo esto. ¿A quién dirigió la rectora su acusación? No lo dijo. Por eso intentaremos descifrarlo. La mayoría de los exrectores asistieron ayer la presentación del informe de Amaya. Gilberto Herrera, actual diputado federal y aspirante de Morena a la gubernatura, no asistió. En pocas palabras les hizo el feo.

A lo sucedido ayer habrá que recordar algunos hechos que han ido marcando una distancia entre Amaya y Gilberto.

En este contexto, desde hace varios meses, Gilberto Herrera Ruiz ha intentado construir una narrativa de que sufre persecución política, tras conocerse que hay una investigación por un presunto desvío de más de 320 millones de pesos durante su gestión como rector de la UAQ.

Silvia Amaya ha respondido en reiteradas ocasiones que la UAQ ha colaborado con la Fiscalía General de la República (FGR) en una denuncia presentada en 2020 por el entonces contralor universitario, José Alejandro Ramírez Reséndiz. “La Universidad tiene la obligación de ser transparente y en ese sentido atender , las solicitudes que nos hacen las auditorías, las fiscalías o las autoridades que nos pidan información”.

También Amaya ha señalado que el proceso de investigación se encuentra abierto, por lo que a la universidad no se le ha informado la resolución o avances en cuanto al caso del posible desfalco.

Otro hecho en el que se observa un marcado distanciamiento de Herrera con las autoridades de la UAQ es cuando en noviembre pasado Amaya visitó San Lázaro para gestionar mayor cantidad de recursos presupuestales. Diputados queretanos de Morena, PVEM, PAN y PRI la recibieron y el único que no apareció acompañando la solicitud de la universidad queretana fue el morenista Gilberto Herrera.

Como tercer colofón, en este momento que Amaya trabaja para su reelección, en redes sociales deslizan versiones de un mal uso de un fondo para jubilados. Funcionarios de rectoría aseguran que hay una campaña anónima de desinformación en redes, pero irónicamente sin ponerle nombre a quien mece la cuna, voltean a ver a grupos afines al exrector.

Retomando la frase del pato con la que abrimos el texto, y la descripción de varios hechos, parece obvio que la acusación de la rectora tiene dedicatoria para un exrector que no asistió ayer.

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