Fernando Islas

El agua y sus corrientes

Los políticos que se asumen como grandes empresarios, le deben su fortuna a la complicidad al poder en turno

Lo sucedido durante la conferencia mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum fue algo sin precedente alguno, ante una crisis de agua como la que se vive a nivel mundial, expuso en televisión nacional y plataformas digitales un caso muy claro de como el tráfico del agua es un negocio millonario, mismo que ha sido algo altamente lucrativo para quienes gracias a sus vinculaciones con el poder político obtuvieron concesiones de agua para uso agrícola, aunque de manera mañosa dichas concesiones no son utilizadas para la producción de alimentos o para algún fin estipulado dentro del otorgamiento, en cambio han sido sobre explotadas con fines inmobiliarios y comerciales. Por ejemplo el caso de la familia Calzada expuesto por la Presidenta en la mañanera, exhibe como el actual diputado federal del PRI ha construido toda una industria millonaria a través de la venta del agua de su concesión, primero a través de la venta del vital líquido al interior de su exclusivo fraccionamiento el cual cuenta con lago artificial privado, campo de polo y actividades acuáticas, la otra actividad comercial ha sido la venta de pipas de agua a las zonas aledañas que dicho sea de paso sufren por no tener agua, mientras el líquido que les toca se emplea en el riego de campos y en la manutención de una cuantas casas que se ven beneficiadas por el agua que debería ser de todos y todas.

Ahora toma todo el sentido porque diputados del partido tricolor y de acción nacional se opusieron férreamente a la Ley Nacional de aguas propuesta por la titular del Poder Ejecutivo, ya que esta ley afectaba directamente a sus intereses monetarios, en pocas palabras les quita la posibilidad de seguir engrandeciendo sus arcas personales a costa de quitarle el agua a la gente. Otro caso que puede ser considerado hasta risible es el de la legisladora plurinominal Tania Palacios Kuri, quien durante el debate de la ley mencionada se pronuncio a favor de que el agua fuera del pueblo y para el pueblo, lo que no especifica es si se refiere al pueblo que se apellida Palacios, Alcocer o Kuri, ya que dentro de su núcleo familiar figuran varios dueños de concesiones, por ejemplo Yamil Kuri, Humberto, Esther, Manuel, Samuel y Jaime Palacios Alcocer, fíjense como en una familia hay cuatro concesiones. Es claro, ni la burlan perdonan y tienen un temor enorme de que el negocio altamente redituable que han tenido con el agua de las y los queretanos se les acabe con esta nueva ley que pretende que el agua sea para toda la población.

Para que nos demos una idea del tamaño del negocio que tienen los dueños de concesiones con vinculaciones familiares, políticas o empresariales con el poder, la cantidad de agua concesionada asciende a los tres millones y medio de metros cúbicos, con esta cantidad de agua se podría abastecer del vital líquido a cien mil personas bajo los parámetros estipulados por la Organización Mundial de la Salud, se imaginan cuanto sufrimiento, enfermedades, injusticias sociales, migración y violencia en diferentes sentidos nos hubiéramos podido ahorrar si tan solo esa agua en lugar de ir al dominio de unos cuantos hubiera sido destinada a la población a la que por origen y derecho pertenece. Esto es solo el comienzo de la justicia que se hará en temas hídricos, de entrada, la próxima ley de aguas estatal buscará frenar las concesiones y el lucro a nivel local, para que en 2027 cuando la alternancia haya llegado a la Casa de la Corregidora, se de un seguimiento puntual a este tema que a nadie nos es ajeno.

Tiempo al tiempo, al parecer los políticos que se asumen como grandes empresarios, le deben su fortuna a la complicidad al poder en turno, si no es saqueando las arcas públicas ese “éxito empresarial” que presumen, no existiría.

Exdiputado de Morena

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