Después de este arranque de torneo que sigue dejando muchas dudas, Gallos se ve obligado a darle vuelta a la página y comenzar ya a recuperar terreno, a no dejar más puntos en el camino que al final dañen sus aspiraciones de ser un equipo combativo en esta nueva era, con inversión norteamericana, técnico exitoso en el futbol chileno y una plantilla de jugadores renovada que tiene que responder a la confianza que se ha depositado en la misma.
Van tres jornadas y solo un mísero punto de nueve, lo que tiene al conjunto en el antepenúltimo lugar de la clasificación, empatado con el Santos y solo arriba del Mazatlán FC.
En esta nueva era de Gallos, las cosas no se han dado como se esperaba, al equipo le falta mucho trabajo para encontrar el equilibrio y lo sabe Esteban González.
Claro que no es “enchilame esta” y ya, lo bueno es que se nota que hay disposición para buscar el mejor funcionamiento del equipo, pero el torneo regular avanza muy rápido, así que tienen que cerrar filas y comenzar a reaccionar en pos de darle a sus directivos y sobre todo a la afición, resultados satisfactorios.
Casi dos semanas de descanso deben haber sido bien aprovechadas para conjuntarse mejor, corregir errores y ver hacia adelante. El domingo juegan su segundo partido en casa en la cuarta fecha, reciben al Pachuca, que para nada es una perita en dulce y de casi siempre ha sido un rival incómodo para los emplumados.
Los Tuzos ocupan el lugar 12 de la tabla con cuatro puntos, pero tienen plantel para mucho más. Así que al Corregidora no vendrán a perder, buscarán agarrar de escalón a los Gallos para subir posiciones aprovechando que en el papel lucen muy débiles. Se augura un duelo interesante, veremos con qué propuesta saltan los Gallos a la cancha y si de verdad quieren hacer respetar el Corregidora.
En este receso, el sábado jugaron un amistoso contra los jóvenes emplumados de la Sub-21, duelo con causa, con la finalidad de recolectar cobijas en favor de quienes más lo necesitan.
La respuesta fue muy importante y positiva por parte de la noble afición queretana que donó no solo cobijas sino también chamarras, suéteres, etc., y aparte disfrutó de un duelo intenso y entretenido.
Hasta la Próxima.

