Dulio Juárez

No es fútbol pero necesitamos al árbitro

En peligro la Democracia en México, NO a la Ley Maduro

A nuestro País le ha costado demasiado llegar a tener democracia y tener procesos justos que definen el rumbo de México, nos ha costado tanto que al día de hoy peligra. Hoy la democracia puede desaparecer en un abrir y cerrar de ojos a manos de un grupo que piensan que serán eternos y no ven por el pueblo mexicano donde vienen niños, adolescentes y jóvenes.

Esta reforma que quiere imponer morena y la presidenta es el claro ejemplo de lo que nuestro país no necesita, cuando el poder político busca modificar las reglas del juego electoral desde el gobierno, con el riesgo de convertir al árbitro en juez y parte; no olvidemos a Venezuela en copiar este modelo…

Uno de los puntos más preocupantes de esta reforma es el impacto sobre la autonomía del árbitro electoral. El Instituto Nacional Electoral no es perfecto, pero ha sido una de las instituciones más sólidas en la transición democrática del país. Gracias a su independencia, México pasó de elecciones cuestionadas a procesos reconocidos nacional e internacionalmente. Debilitar al INE, modificar su integración o limitar su capacidad operativa no fortalece la democracia; la pone en riesgo.

Otro aspecto central es la reducción del pluralismo político. Cambiar las reglas de representación, recortar espacios a las minoríaso limitar la competencia equitativa favorece inevitablemente a quien ya concentra el poder. La democracia no consiste únicamente en que gane la mayoría, sino en que todas las voces tengan representación y posibilidad real de competir. Sin equilibrio, la mayoría se convierte en imposición.

Llama la atención que esta reforma se impulse desde el poder y no desde un consenso amplio. Las grandes reformas democráticas del país se construyeron con diálogo, acuerdos y participación de distintas fuerzas políticas y de la sociedad civil.

México no puede darse el lujo de retroceder. Las generaciones más jóvenes, que no vivieron el México de partido único ni las elecciones simuladas, tienen hoy la responsabilidad de defender lo que se ha construido. La democracia no es un regalo permanente; es una conquista que se cuida todos los días.

No se trata de estar a favor o en contra de un partido. Se trata de entender que las reglas del juego democrático deben proteger a todos, incluso a quienes hoy gobiernan, porque mañana pueden no hacerlo.

Las democracias no mueren de un día para otro. Mueren cuando la sociedad guarda silencio.

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