Opinión

Devociones marianas impulsan la fe en Querétaro

12/10/2014 |01:57Gonzalo Guerrero Renaud |
Redacción Querétaro
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Este mes de octubre de 2014 se celebran en el estado de Querétaro dos aniversarios importantes relacionados con las devociones marianas: el día 18, los cien años del inicio del movimiento apostólico de Schoenstatt y, el día 27, los 400 años de la llegada de los frailes carmelitas.

Las devociones marianas han tenido una influencia relevante en la vida de nuestro estado, tanto en el desarrollo de las buenas costumbres y la cultura como en el fomento de los lazos sociales. De nuestro estado sale al Tepeyac, la peregrinación guadalupana más numerosa del país. En un solo municipio, el de Corregidora, se cuenta con dos santuarios muy importantes: el de la Virgen de El Pueblito, desde 1632 y el de Schoenstatt. En el municipio de Colón está la basílica de Nuestra Señora de los Dolores de Soriano.

Querétaro se fundó el 25 de julio de 1531 y en diciembre de ese mismo año se dieron las apariciones de la Virgen de Guadalupe y la milagrosa impresión de su imagen en la tilma de Juan Diego. “No ha hecho cosa igual con ninguna otra nación”. A partir de las apariciones, la evangelización en el continente se dio de una manera más ágil.

Los carmelitas llegan en 1614, tenemos que en esa época, el rey de España era Felipe III, El Piadoso. El Virrey era Diego Fernández de C. (De Córdoba, no de Cevallos). En nuestra ciudad se construyeron el convento y templo de Santa Clara (1607), el de San Antonio (1613), la plaza de San Francisco y el hoy Jardín Zenea (1613), y el templo de Nuestra Señora de El Carmen, en 1614.

Los carmelitas habían llegado a México en 1585 con la misión de fortalecer la espiritualidad; apenas 3 años después de la muerte de Santa Teresa de Ávila, quien proponía (en palabras del Papa Benedicto XVI), vivir las virtudes evangélicas como base de toda la vida cristiana y humana: en particular, el desapego de los bienes o pobreza evangélica; el amor de unos a otros como elemento esencial de la vida comunitaria y social; la humildad como amor a la verdad; la determinación como fruto de la audacia cristiana; la esperanza teologal, que describe como sed de agua viva. Sin olvidar las virtudes humanas: afabilidad, veracidad, modestia, cortesía, alegría, cultura.

El padre Agustín Mendoza Negrete, carmelita queretano, (hijo de Don Ramón Mendoza, quien tenía una tienda de rebozos frente al Teatro de la República), por el aniversario, dijo que “El Carmelo ha nacido con una vocación de ser espacio para el encuentro: con Dios, con los hermanos y con uno mismo.” Y ha agradecido a la feligresía y a la familia carmelitana por contribuir para hacer del Carmen un auténtico centro de irradiación espiritual.

Por su parte, el movimiento de Schoestatt, fue fundado en Alemania por el padre José Kentenich el 18 de octubre de 1914. Su espiritualidad está marcada por la fe en la conducción divina en la vida diaria y por un organismo de vinculaciones a personas, lugares e ideales. El P. Kentenich percibió con claridad, desde antes del Concilio Vaticano II, que la Iglesia necesitaba personas y comunidades que estuvieran formadas desde lo interior de sí mismas; personas y comunidades que en el “espíritu de los hijos libres de Dios” supieran decidirse personalmente por Dios. Schoenstatt considera que una de sus principales tareas es mantener vivo el espíritu del Concilio Vaticano II y ayudar a plasmarlo cada vez más en la realidad de la Iglesia.

A Querétaro llegaron por invitación del padre Juan Manuel Pérez Romero. El 19 de Agosto de 1977 vinieron por primera vez y, el 23 de Octubre de 1977, se erigió una pequeña ermita en el terreno, la cual fue bendecida por el Señor Obispo Alfonso Toríz Cobián.

Las devociones marianas siguen impulsando la fe, el desarrollo de las personas y de la sociedad.

Analista. @ggrenaud

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