Concepción Delgado Parra

PT-PVEM y la negligencia política de sus dirigencias

El voto en contra del PT-PVEM a la iniciativa de Ley Electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum exhibió la negligencia política de las dirigencias partidistas que se consideran aliados de Morena. Al bloquear una reforma orientada a establecer un modelo de pluralidad política, impidieron que la representación fuera una verdadera manifestación de la voluntad popular y no simplemente resultado de acuerdos entre las cúpulas de los partidos.

El sistema electoral mexicano, caracterizado por altos costos operativos, financiamiento público a partidos políticos y una compleja estructura de representación plurinominal, genera efectos que dificultan el ejercicio democrático.

La propuesta de Claudia Sheinbaum tenía como objetivo modificarlo para lograr una mayor eficiencia y disminuir los privilegios existentes. El rechazo del PT-PVEM no es únicamente un voto en contra de una ley, sino la defensa de una estructura de dominación de la que se benefician todo el tiempo.

Cuando las dirigencias del PT-PVEM demandan que la reducción de financiamiento a los partidos políticos se realice mediante una fórmula que les asegure un mayor porcentaje —“queremos el 50%”, exigió Reginaldo Sandoval, coordinador del PT, respaldado por su homólogo, Carlos Puente del PVEM—, no están argumentando en función del bien común ni de la eficiencia del sistema electoral. Su verdadero interés es mantener sus privilegios.

La negligencia política de estos personajes representa la esencia misma de la regresión. Frenan una discusión racional sobre el futuro del sistema electoral que afecta a toda la ciudadanía para priorizar un acuerdo entre las élites partidistas.

Respaldar una estructura que produce inequidad, como asegurar a los partidos pequeños una representación desproporcionada en relación con su votación, equivale a un acto de regresión y representa una auténtica “victoria de la sinrazón”.

La reforma tenía como objetivo lograr avances significativos, tales como reducir el financiamiento a partidos políticos y organismos electorales, eliminar las listas de plurinominales que solo benefician a las élites partidistas, fortalecer la participación ciudadana, entre otros aspectos. Al bloquearla, el PT-PVEM no solo mantienen el statu quo, también dificultan la posibilidad de un avance moral y político.

El voto en contra de la reforma electoral de Claudia Sheinbaum por parte del PT-PVEM pone de manifiesto una paradoja. Si bien este voto podría interpretarse como una defensa de la pluralidad frente a un proyecto percibido como hegemónico, en realidad representa una negligencia política al privilegiar la apatía y el interés particular de las cúpulas partidistas sobre el deber de construir un nuevo orden político.

La negligencia política aquí se presenta como una evidente regresión. Al priorizar la defensa de privilegios estructurales, como el financiamiento y las cuotas de poder, el PT y PVEM no solo perpetúan una crisis estructural —caracterizada por un sistema electoral costoso y poco representativo—, obstaculizan el ejercicio pleno de la ciudadanía, aferrándose a una “sinrazón” que únicamente favorece sus intereses particulares y afecta negativamente la calidad de la democracia en México.

Doctorada en Ciencias Políticas y Sociales por la UNAM y Posdoctorada por la Universidad de Yale

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