Concepción Delgado Parra

Llamado a defender la soberanía: Sheinbaum

No fue una simple rendición de cuentas, sino un llamado a la movilización ciudadana

A dos años de su triunfo presidencial, Claudia Sheinbaum volvió a ocupar la plaza pública para dirigirse a la nación. El domingo pasado convocó a los mexicanos a reunirse en todo el país –con excepción de Coahuila, para no interferir en la elección ordinaria del próximo 7 de junio– y, desde el Monumento a la Revolución de la Ciudad de México, no sólo informó sobre los avances de su gobierno, también envió una señal política inequívoca: frente a cualquier intento de injerencia del vecino del norte, “la soberanía nacional no se negocia”. Asimismo, hizo un llamado a mantener la movilización ciudadana para informar frente a lo que denunció como campañas de desinformación y presiones internacionales.

Más allá del balance de la gestión gubernamental, el mensaje de la presidenta se centró en denunciar la intensificación de una campaña mediática impulsada por la ultraderecha contra México, a raíz de los hechos ocurridos el 19 de abril, cuando dos agentes de la CIA perdieron la vida en un accidente al regresar de un operativo para desmantelar un narcolaboratorio en Morelos, Chihuahua. Tras revelarse la participación de estos agentes estadounidenses sin autorización del gobierno federal, la Fiscalía General de la República abrió una carpeta de investigación por una posible violación a la Ley de Seguridad Nacional, presuntamente atribuible al gobierno de María Eugenia Campos.

De manera simultánea, el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó una solicitud urgente de detención preventiva con fines de extradición contra diez funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa, entre ellos el gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya.

En congruencia con la respuesta que sostuvo en su momento –según la cual, la justicia debe ejercerse en México–, Sheinbaum destacó en esta ocasión: “Cuando desde el exterior se dicta quién es culpable y quién no, cuando se busca presionar a nuestras instituciones desde fuera, ya no estamos hablando de cooperación, estamos hablando de injerencia”. Y, añadió, “EU viene por uno, luego por otro”, pero “México, no va a aceptar la injerencia”.

Particularmente significativa fue la pregunta que Claudia Sheinbaum lanzó durante el acto: “¿Quién decide en México? ¿Las agencias extranjeras, los grandes intereses económicos o el pueblo de México?”. Este planteamiento sintetiza el núcleo del posicionamiento presidencial, al contraponer la injerencia externa con autodeterminación nacional y, al mismo tiempo, reforzar una narrativa de legitimidad sustentada en la voluntad popular.

Así, el llamado a la movilización ciudadana trasciende el plano informativo para convertirse en un componente activo de la defensa de la soberanía. La consigna “la patria no se vende, la patria se ama y se defiende” no sólo cumple una función simbólica, sino que articula una estrategia política orientada a fortalecer la cohesión interna frente a presiones externas.

El acto de la presidenta Claudia Sheinbaum no fue un simple ejercicio de rendición de cuentas, sino un llamado a la movilización ciudadana en defensa de una soberanía nacional asediada por el intervencionismo de Estados Unidos.

Doctorada en Ciencias Políticas y Sociales por la UNAM y Posdoctorada por la Universidad de Yale

Te recomendamos