El pasado 28 de marzo sucedió algo verdaderamente extraordinario. En vez de que los titulares despertaran con el habitual anuncio sobre las ocurrencias del aspirante a rey, como comentó el reconocido actor Robert De Niro, los estadounidenses se volcaron a las calles de los 50 estados de la Unión Americana para proclamar “¡No Kings!”. Millones participaron en las manifestaciones, demócratas y republicanos unidos, con veteranos de guerra liderando las protestas contra la guerra en Irán y las políticas impulsadas por la administración de Donald Trump.
La tercera oleada del movimiento “No Kings” está ganando terreno rápidamente entre la población, consolidándose como una fuerza social significativa. Surge entonces la pregunta, ¿por cuánto tiempo podrá sostenerse un imperio que enfrenta la oposición de su propio pueblo?
Trump llegó al cargo con la promesa de poner fin a las guerras, pero hoy millones de ciudadanos le reclaman con frases como “no a la monarquía”, “no al extremismo”, “no a las guerras”, en respuesta al conflicto que inició junto con Israel.
La magnitud de las manifestaciones “No Kings” marca un momento histórico en la movilización contra Trump. Su impacto en las elecciones de medio término del 3 de noviembre será decisivo, no solo por alcanzar cifras récord de participación, sino también por extenderse a regiones tradicionalmente republicanas y vincularse directamente con las preocupaciones de los votantes sobre la guerra, la economía y la percepción de autoritarismo. Actualmente, la aprobación del mandatario se encuentra en su nivel más bajo histórico, alcanzando apenas un 36%, de acuerdo con datos de Reuters/Ipsos.
Durante esta tercera jornada de protesta, la energía y compromiso de la gente se hicieron sentir en todo el país. Más de 3 mil 200 actividades se organizaron en los 50 estados del país, en las que participaron más de 9 millones de personas, una cifra que superó los 7 millones que salieron a las calles en la segunda jornada, realizada en octubre de 2025. Un dato particularmente relevante es que dos tercios de los participantes vinieron de fuera de las grandes ciudades, lo que significa un aumento del 40 por ciento en la participación de comunidades pequeñas respecto a las anteriores movilizaciones.
Este último aspecto resulta fundamental para las elecciones de medio término, como señaló Leah Greenberg, cofundadora de Indivisible –la organización que dio inicio al movimiento “No Kings”–, “la historia definitoria de esta movilización no es solo cuántas personas protestan, sino dónde están protestando”.
La dirigente destacó que en estados con predominio republicano como Idaho, Wyoming, Montana y Utah se observó un notable incremento en la participación ciudadana. Asimismo, zonas suburbanas de Pensilvania, Georgia y Arizona que suelen definir elecciones reñidas, mostraron un interés considerable por manifestarse en contra de las acciones de Trump.
Las protestas “No Kings” no representan un caso aislado de descontento social. Tal como lo advirtió la organización Indivisible: “Las personas que definen los resultados electorales, quienes salen a tocar puertas y registran votantes… ahora mismo están en las calles y están furiosas”.
Doctorada en Ciencias Políticas y Sociales por la UNAM y Posdoctorada por la Universidad de Yale