De acuerdo con los informes del 11 y 12 de abril, el vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, abandonó las negociaciones en Islamabad, Pakistán, sin alcanzar un acuerdo de paz con Irán. En respuesta inmediata, el presidente Donald Trump ordenó el contrabloqueo del Estrecho de Ormuz –puesto en marcha a partir del lunes 13 de abril–, argumentando la negativa de Teherán a renunciar a su programa nuclear y las supuestas “duras exigencias de Irán”, calificadas por Washington como inaceptables.
Donald Trump alza la voz ante su incapacidad para imponer su autoridad sobre Irán. No obstante, la historia muestra que cuando el poder recurre al “grito”, es porque perdió la capacidad de ejercer influencia de manera efectiva. Cuando al imperio en decadencia todo le sale mal, cambia la narrativa mediática para afirmar que, incluso, mientras fracasa, está triunfando. Esa es la lógica que caracteriza al trumpismo.
Desde el 28 de febrero, cuando inició la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, Trump declaró en más de cuatro ocasiones que había ganado esta guerra y que “acabaría con una civilización entera”. Asimismo, estableció las fechas límite para alcanzar este objetivo, pero dichos plazos expiraron sin que sus amenazas se cumplieran ni produjeran consecuencias reales.
Casi seis semanas después, y sin haber alcanzado ningún acuerdo, Donald Trump amenaza con crear un “gran bloqueo al Estrecho de Ormuz”. Cada vez que lanza una nueva advertencia, en realidad refleja que no tiene alternativas. Si su objetivo inicial era poner fin al programa nuclear de Irán con la guerra, ahora se encuentra negociando la apertura del Estrecho de Ormuz –cerrado a causa del conflicto–.
Estados Unidos había declarado que, gracias a su intervención militar, Irán había abandonado su programa nuclear y que la reducción de su armada era tan significativa que ya no disponía de aviones, sistemas antiaéreos, ni radares antimisiles. Entonces, ¿cuál era el sentido de realizar negociaciones en Pakistán en este momento, poniendo en el centro una cuestión que, según la versión estadounidense, ya había sido resuelta mediante el ataque militar?
Como ha ocurrido con muchas de las declaraciones de Trump, este discurso fue refutado la semana pasada, cuando informes confirmados señalaron que fuerzas iraníes lograron derribar un caza estadounidense F.15E Strikke Eagle sobre territorio de Irán.
El anuncio de Trump sobre el contrabloqueo en el Estrecho de Ormuz refleja el fracaso de las las negociaciones estadounidenses celebradas en Islamabad, Pakistán.
Estados Unidos ya no cuenta con el liderazgo del pasado; en esta iniciativa de contrabloqueo del Estrecho de Ormuz, varios países, incluidos aliados clave, decidieron no participar: España, Francia, Italia, Reino Unido, Alemania, Egipto, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
La reacción de los aliados de Estados Unidos ante la presión ejercida demuestra que no se obtuvo el resultado esperado. La negativa de estos países a involucrarse sin un consenso internacional más amplio evidencia la falta de unidad en torno al otrora imperio estadounidense y, una vez más, evidencia el fracaso de la estrategia impulsada por Donald Trump.
Doctorada en Ciencias Políticas y Sociales por la UNAM y Posdoctorada por la Universidad de Yale